UN PASEO EN BUSCA DE TRANQUILIDAD TERMINÓ FUNESTAMENTE ABRAHAM NO REGRESÓ A CASA
Lo que había comenzado como una mañana para escapar por unas horas del ruido, la rutina y las preocupaciones de la ciudad terminó convirtiéndose en una historia marcada por la angustia, la esperanza y un desenlace que hoy enluta a una familia.
Muy temprano, este domingo, Abraham Gil emprendió un paseo junto a su pareja sentimental hacia la cascada Pozo Verde, en la parte alta de la vereda La Lisa, jurisdicción del corregimiento de Bonda, zona rural de Santa Marta.
El propósito era sencillo: disfrutar de la naturaleza, respirar aire puro y compartir un momento especial en medio de los paisajes que tanto llamaban la atención de Abraham.
Pero en cuestión de segundos, aquella jornada de descanso cambió para siempre.
Abraham ingresó al agua para bañarse. En algún momento, después de sumergirse, dejó de ser visible para su acompañante. La tranquilidad del lugar se transformó entonces en desesperación.
Comenzó una búsqueda contrarreloj.
Habitantes de la zona se unieron a las labores para intentar encontrarlo.
Durante horas recorrieron los alrededores, buscaron entre el agua y mantuvieron viva la esperanza de hallarlo con vida.
La tarde llegó sin noticias.
Y mientras caía la noche, la incertidumbre se convirtió en una espera dolorosa para quienes lo conocían y para sus seres queridos, que aguardaban alguna señal que permitiera poner fin a aquella angustia.
La respuesta finalmente llegó este lunes en horas de la mañana, cuando el cuerpo de Abraham salió a flote en el mismo sector donde había comenzado la emergencia.
La tristeza reemplazó entonces a la esperanza.
Quienes lo conocieron lo recuerdan como un joven que disfrutaba de la naturaleza, de conocer nuevos lugares y de vivir experiencias lejos de la rutina. Sus fotografías y publicaciones en redes sociales reflejaban precisamente ese gusto por descubrir paisajes y compartir momentos especiales.
Lo que debía ser simplemente un paseo terminó convertido en un recuerdo doloroso que permanecerá para siempre en la memoria de quienes lo amaron.
Hoy, la cascada Pozo Verde no solo queda como el escenario de una tragedia, sino como el último lugar donde Abraham salió a disfrutar de aquello que tanto le apasionaba: la naturaleza y la vida.
Paz en su tumba y fortaleza para sus familiares y seres queridos en este difícil momento.