SALIÓ A BOTAR LA BASURA Y NUNCA REGRESÓ

SALIÓ A BOTAR LA BASURA Y NUNCA REGRESÓ JESÚS DAVID FUE ENCONTRADO SIN VIDA TRAS OCHO DÍAS DE BÚSQUEDA EN LA PARTE ALTA DE DON JACA.

Una sencilla diligencia encomendó su padre aquella mañana. Jesús David Gutiérrez Medina, un joven de 17 años, salió de la vivienda donde residía junto a su papá en el sector de Aeromar para botar una bolsa de basura en una carretilla.

Era aproximadamente las 11:30 de la mañana del pasado 9 de septiembre.

Desde ese momento, la vida de su familia cambió para siempre.

Jesús David, quien tenía una condición del espectro autista y recibía atención por una situación de salud mental, debía regresar a casa después de cumplir con la tarea que le había pedido su padre. Sin embargo, las horas comenzaron a pasar y el joven no aparecía.

La preocupación se convirtió rápidamente en angustia.

Su padre salió a buscarlo hasta el sector conocido como La Línea, en la parte alta de Los Alcatraces. Allí encontró una escena que aumentó todavía más su incertidumbre: la carretilla que Jesús había utilizado para transportar la basura estaba amarrada con una cadena y un candado.

El joven no estaba.
Familiares, vecinos y personas de la comunidad emprendieron entonces una búsqueda desesperada con la esperanza de encontrarlo con vida. Fueron ocho largos días marcados por la incertidumbre, el dolor y la esperanza de que Jesús David pudiera regresar a casa.

Pero esa esperanza terminó convirtiéndose en una dolorosa noticia.

En la tarde de ayer, el cuerpo sin vida de Jesús David fue localizado en la parte alta de Donjaca, sector de Los Alcatraces. De manera preliminar, se ha indicado que presentaba aparentes heridas producidas por arma de fuego, información que deberá ser establecida oficialmente por las autoridades mediante las respectivas investigaciones y procedimientos forenses.

Este jueves 17 de septiembre, su padre y dos vecinas realizaron el reconocimiento del cuerpo y confirmaron la peor noticia: se trataba de Jesús David.

Detrás de esta calamidad queda la historia de un joven querido por quienes lo conocieron, que acompañaba a su padre y colaboraba en diferentes oficios en el lugar donde vivían. Un joven que aquel 9 de septiembre salió, aparentemente como cualquier otro día, a cumplir una sencilla tarea y nunca volvió a cruzar la puerta de su hogar.

Hoy, su padre enfrenta no solo el inmenso dolor de haber perdido a su hijo, sino también una difícil situación económica.

Desconsolado, pide a las autoridades que se esclarezcan las circunstancias que rodearon la muerte de Jesús David y que este caso no quede en la impunidad.

También solicita la solidaridad de la comunidad para poder darle una despedida digna, pues asegura no contar con los recursos suficientes para asumir las exequias.

La investigación tendrá ahora la responsabilidad de establecer qué ocurrió durante esos ocho días, cómo llegó Jesús David hasta ese lugar y quiénes estarían detrás de su muerte.

Una familia esperaba verlo regresar. Hoy solo espera justicia.

Paz en su tumba, fortaleza para su padre y sus seres queridos.