Cuidado, este medicamento que millones toman a diario puede estar debilitando tus huesos desde adentro, volviéndolos más frágiles día tras día, hasta que de repente ocurre una fractura inesperada. Y ahí está el problema, porque vos puedes sentirte bien, comer saludable, caminar a diario, no fumar y aún así, en un momento cualquiera con un simple tropiezo o una caída mínima, el hueso no aguanta, se rompe y en segundos tu vida cambia.
En el hospital esto se ve muy seguido, personas que no tenían ningún síntoma claro de osteoporosis o fragilidad y de la nada el hueso falla. Pero cuando uno empieza a mirar hacia atrás, muchas veces se repite la misma historia, medicamentos de uso diario que con el tiempo alteran el equilibrio del hueso y lo van debilitando desde adentro de forma silenciosa.
Soy la licenciada Camila Beller y en este video te voy a mostrar cinco medicamentos muy usados que pueden debilitar tus huesos con el tiempo y aumentar el riesgo de fracturas. Y te adelanto algo, el número uno es el que más se pasa por alto y al mismo tiempo es el que más me preocupa porque lo suelen vender sin receta. Seguro lo tenés en tu casa y lo usas todos los días creyendo que es inofensivo.
Y atención porque al final te voy a mostrar un error muy peligroso con la vitamina D. gente cree que la está tomando bien y en realidad puede perjudicar sus huesos sin darse cuenta. Y una aclaración muy importante, esto no es para que dejes ningún tratamiento indicado por tu médico. Si él te lo indicó es porque hay un motivo.
La idea es que entiendas lo que estás tomando, sus efectos adversos y que en tu próxima consulta puedas hacerte una pregunta muy simple. ¿Esto puede estar afectando mis huesos y tenemos que controlarlo de cerca? Y ahora lo que más quiero que entiendas es que el hueso no es una piedra, es un tejido vivo que se está renovando, remodelando todo el tiempo.
Imagínalo como una obra en construcción permanente en donde hay dos equipos trabajando todos los días. Por un lado están las células llamadas osteoblastos, pensalos como albañiles, es decir, los que construyen hueso nuevo, ponen el cemento, que en este caso es el calcio, y los minerales, y van reforzando la estructura.
Y por otro lado están los osteoclastos, que serían como un equipo que muele lo viejo, lo que ya no sirve para dejar espacio a lo nuevo. Cuando estos dos equipos trabajan coordinados, uno construye y el otro limpia lo viejo. El hueso se mantiene fuerte y resistente. El problema empieza cuando ese equilibrio se rompe, cuando el equipo que demuele trabaja mucho más rápido que el equipo que construye.
Ahí de a poco el hueso se va como agrietando, aunque por fuera parezca normal. Al comienzo, sobre todo, un hueso frágil es como una casa donde todos los días sacás ladrillo, rompés paredes, pero no reconstruís al mismo tiempo. Llega un momento en que la estructura ya no va a aguantar y se cae. Y lo más importante, estos medicamentos con el uso prolongado, si se usan mal o en ciertas situaciones que te voy a mostrar, pueden ir alterando ese equilibrio del que hablamos y hacer que pierdas hueso más rápido de lo que
construís. Vamos a empezar con la lista y quiero que hagas algo muy simple. A medida que vaya nombrando estos medicamentos, anótalos y cuando escuches cuáles son todos, anda a la cajita de remedios y revisa si estás tomando alguno. Pero no te quedes con el nombre grande de la parte de delante de la caja.
Busca el principio activo, ese nombre más chiquitito que aparece al costado o atrás. Ese es el nombre real del medicamento. Veamos el número cinco. Medicamentos para la ansiedad o depresión que millones de personas toman todos los días. certralina, floxetina, esitalopran, paraoxetina, seguro te suenan. Y ojo con esto, no es que sean malos, al contrario, ayudan a muchísimas personas, sobre todo en ciertos casos, pero cuando se usan durante mucho tiempo y en dosis altas, en algunas personas afecta ese equilibrio que te conté, en especial cuando no se toman las medidas
preventivas para evitar que el daño avance. De a poco, sin dar síntomas, el hueso va perdiendo su resistencia y volviéndose más propenso a romperse con los años, muchas veces ante impactos mínimos como caídas de poca altura o una torcedura leve. Entonces, si estás tomando alguno de estos medicamentos, no los tenés que dejar, sobre todo si te están ayudando a controlar los síntomas de salud mental, pero sí es importante que mires un poco más allá.
Mi médico me está controlando cómo están mis huesos. ¿Será que tengo que tomar calcio, magnesio, vitamina D o hacerme algún chequeo este año? Llévate esas dudas a la próxima consulta porque hacer estas preguntas a tiempo puedes salvarte de una fractura. Sigamos con el número cuatro, un grupo de medicamentos que muchas personas usan para la migraña, dolor crónico, por nervios dañados, por ejemplo, ansiedad, incluso algunos se usan para problemas neurológicos como la epilepsia.
Estoy hablando de fármacos como la carvamaceepina, la fenitoína o el fenobarbital. Quizás no los reconozcas por el nombre, pero son muchos más comunes de lo que parece. Así que por las dudas revisa tu bolsa de medicamentos. Y acá viene un dato clave. Estos medicamentos hace que tu cuerpo gaste la vitamina D más rápido de lo normal y a largo plazo puede afectar la salud de tus huesos.
¿Y por qué esto importa tanto? Porque sin vitamina D el calcio no se aprovecha bien. Es como si la puerta de entrara al hueso estuviese cerrada. Puedes comer bien, elegir alimentos con calcio, incluso tomar suplementos, pero si falta vitamina D, ese calcio no se incorpora al hueso como debería. ¿Y sabes qué es lo más preocupante? Esto pasa de a poco, sin señales claras.
El hueso se va debilitando silenciosamente hasta que de forma inesperada en una ida al baño de noche la fractura puede ocurrir. Por eso, si encontraste alguno de estos medicamentos en tu casa, vale la pena controlar la vitamina D al menos una vez al año. No es un simple estudio de rutina, es una forma de vigilar tus huesos, ver cómo están sus niveles y decidir si necesitas ajustarlo o suplementarlo.
Ahora, algo importantísimo que quiero que quede claro, nunca suspendas estos medicamentos por tu cuenta sin hablar con tu médico. En algunos casos dejarla puede ser muy peligroso. Y ahora sí, vayamos al número tres, el remedio para la tiroides llamado levotiroxina. es uno de los medicamentos más usados para tratar el hipotiroidismo, sobre todo en mujeres.
Y acá quiero ser muy clara, el problema no es el medicamento en sí mismo. Cuando está bien indicado y en la dosis correcta hace bien su función. El problema hace cuando uno se lo toma sin hacerse controles de los niveles y la dosis queda desajustada más alta de lo que necesitas. Ahí el cuerpo funciona como si tuviera un exceso de hormona tiroide.
parecía un hipertiroidismo y eso hace que el hueso se pierda y desgaste más rápido. Ahora, ¿sabes qué es lo que me preocupa de todo esto? ¿Qué ocurre en silencio? No duele, no da síntomas claros, pero con los años el hueso se debilita. Entonces, si tenés levotiroxina en tu casa, pensa esto. ¿Cuándo fue la última vez que revisaste la dosis con tu médico? ¿Hace cuánto no te controlas? Muchas personas empiezan con una dosis y pasan años sin ajustarla, sin volver al médico.
Y lo que era correcto hace uno o 2 años, hoy puede estar de más. Y no solo eso, también vale la pena ver cómo están tus niveles de vitamina D, calcio y magnesio. Y si necesitas algún suplemento, lleva todo esto a tu próxima consulta, porque ajustar todo esto a tiempo no solo va a mejorar tu tiroides, también es la forma de prevenir fracturas y pérdidas de la autonomía.
Ahora vamos a los dos medicamentos que más daño pueden causar en los huesos si los usas mal. El número dos son los corticoides o inyectables, prendizona, prendisolona, dexametazona, medicamentos muy usados para tratar el asma, alergias, artritis y muchos otros estados inflamatorios. Estos medicamentos afectan al hueso de varias formas al mismo tiempo.
Por un lado, frenan la producción de hueso nuevo. Es como si los albañiles dejaran de trabajar. Por otro lado, hacen que el cuerpo absorba peor el calcio de los alimentos y además aumentan la pérdida de calcio por la orina. El resultado entra menos calcio, se pierde más y los albañiles trabajan menos. Quizás el médico te alertó de este efecto adverso de los corticoides, pero lo que muchos no saben es qué tan rápido puede ocurrir.
En algunos casos, los cambios pueden verse en pocos meses de uso continuo. No estamos hablando de años, hablamos de meses. Y acá viene algo importante. Capaz pensás, “Yo no tomo corticoides.” Pero, ¿estás seguro? Revisaste la inyección que te dieron por el dolor de espalda, la rigidez de rodilla o el hombro. Muchas veces también tienen corticoides en altas dosis.
Entonces, ¿cuál es la clave? usarlos cuando realmente se necesitan, en la menor dosis y durante el menor tiempo posible y además ver si necesit suplementar con calcio, vitamina D y magnesio para proteger a los huesos cuando sea necesario. Muy bien. Ahora, todos los medicamentos que nombramos tienen algo en común, están indicados por tu médico que conocen los efectos y en general te lo advierten y se suelen tomar medidas preventivas.
El médico sabe lo que hace para justamente evitar el daño, pero el número uno es distinto. Es un medicamento que la mayoría usa por su cuenta, creyendo que es inofensivo, sin controles ni seguimiento de un profesional y con el tiempo debilita el hueso. Me refiero a los antiácidos que millones usan sin receta, como el omeprasol, pantoprasol, el anzoprasol, seguramente los conocés.
Se usan para el reflujo, gastritis y la acidez. Y por periodos cortos de tiempo mejoran esos síntomas y curan úlceras del estómago. El problema es cuando se usa de forma prolongada. Estos medicamentos lo que hacen es bajar la acidez estomacal y aunque esto ayuda con los síntomas digestivos, también puede afectar la absorción de nutrientes importantes.
Por ejemplo, el calcio. Sin las acidez adecuadas, el calcio de los alimentos no se va a absorber de la misma forma y con el tiempo eso impacta directamente en tus huesos. Por si fuera poco, estos remedios también afectan otros minerales como el magnesio, por ejemplo, y en algunos casos el hierro, causando calambres y anemia.
Ahora, todo esto no pasa de un día para otro, es algo lento y silencioso, pero que con los años fragiliza a tus huesos. Y acá está lo más importante, los medicamentos no son malos. Hay casos donde son necesarios y están bien indicados. El problema es comenzar a usarlos y olvidarse de suspenderlos cuando el problema ya se resolvió.
En mi consultorio escucho a diario pacientes que toman, por ejemplo, omeprasol hace años y no saben ni por qué lo están usando, no volvieron a una consulta a ver si tienen que seguir tomándolos. Entonces, si estás tomando alguno de estos hace años, pregúntate si realmente es necesario volver a un chequeo médico para que lo revisen. Ahora sí, lo prometido es deuda.
Hablemos de la vitamina D. Acá veo un error muy frecuente en la consulta. personas que la toman por las dudas, sin saber cuánto tienen en la sangre ni si realmente la necesitan. Por eso te dejo tres cosas prácticas. Primero, no todos necesitan suplemento. Lo ideal es que vayas con tu médico y le consultes porque deberías medírtela una vez al año o más si él considera necesario.
Segundo, ¿qué nivel se busca? En general, un rango de 30 y 50 suelen ser adecuados para la mayoría. Y tercero, la dosis no es igual para todos. Hay personas que necesitan 800 a 1000 unidades por día, que eso está bien. Otras pueden necesitar 2,000, 5,000 o más según sus niveles. Por eso la clave no es tomar vitamina D, es ajustar según tus resultados, porque tanto la falta como el exceso te pueden traer problemas. Yeah.