La mala circulación triplica el riesgo de caídas después de los 60 años. Pero esto es lo que nadie te está contando. Existen bebidas naturales muy poderosas que pueden ayudar a que tus vasos sanguíneos se relajen y la sangre llegue mejor a tus piernas. Y lo más llamativo es que cuando se usan bien pueden marcar una diferencia enorme.
Muchas personas empiezan a notar cambios en pocas horas, no días ni semanas. en pocas horas, piernas más livianas, menos hormigueo, menos calambres y menos dolor al caminar. Pero ojo, porque también pasa lo contrario. Hay bebidas que parecen saludables, que se venden como livianas, naturales o buenas para la salud, pero que en realidad pueden jugarte en contra.
empeoran el azúcar en sangre, favorecen la inflamación, alteran la microbiota o hacen que tu circulación funcione peor. Soy la licenciada Camila Beller y hoy voy a mostrarte 10 bebidas que impactan en tu circulación, de la peor a la mejor. Primero, las que parecen inofensivas, pero pueden jugarte en contra. Después las que ayudan a preparar tu cuerpo desde adentro para que todo funcione mejor.
Y al final las más potentes, las que actúan directamente sobre tus vasos sanguíneos y activan un verdadero efecto de relajación vascular que ayuda a que tu sangre llegue mejor a las piernas y pies. Y atención porque como nutricionista voy a revelarte un grave error que muchos cometen. No solo importa qué tomás, sino cómo lo preparás.
Porque una bebida que podría ayudarte si la preparas de forma incorrecta puede terminar siendo un golpe directo para tus vasos sanguíneos. Así que muy bien, vamos a entender algo clave. Dentro de tus vasos sanguíneos existe una molécula importantísima que se llama óxido nítrico. Guarda ese nombre porque lo vamos a usar mucho en este video.
El óxido nítrico ayuda a que las arterias se relajen, se abran mejor y la sangre pueda llegar con más facilidad a lugares lejanos como las piernas y los pies. El problema es que después de los 60 o incluso antes en algunas personas, el cuerpo puede producir menos óxido nítrico y cuando esto pasa los vasos vuelven más rígidos, más estrechos, como si esas cañerías internas se fueran endureciendo por dentro.
Entonces, la sangre empieza a tener más dificultad para llegar bien, sobre todo a las piernas. Y ahí no hablamos solo de pies fríos, hablamos de piernas cansadas, dolor al caminar, calambres, hormigueos, pesadez, señales que muchas personas normalizan, pero que puede indicar que tu músculo está recibiendo menos oxígeno, que los nervios están sufriendo o que la piel empieza a quedarse más vulnerable.
Por eso, si esto avanza, pueden aparecer heridas que tardan mucho en cicatrizar y cada vez más dificultad para moverse. Ahora, claro que moverse más, controlar la presión, cuidar el colesterol y seguir las indicaciones médicas es importantísimo, pero hay una parte que muchas veces se pasa por alto y ahí entra fuerte la nutrición, lo que bebés todos los días.
Ahora sí, arranquemos con las 10 bebidas. de la peor a la mejor. Y en los puestos número 10, 9 y 8 están las que más suelen confundir a la gente, porque muchas veces se toman pensando que son una buena opción las bebidas azucaradas industriales, las bebidas light o dietéticas y algo que a muchos les sorprende y son los jugos de fruta.
Y acá quiero que prestes atención en algo. Estas bebidas parecen distintas, pero nutricionalmente hablando tienen mucho en común. Todas son dañinas para tu metabolismo, sobre todo en dosis que se consumen comúnmente, al ingerirlas inflaman, crean un terreno interno desfavorable y cuando eso ocurre todo el organismo se desordena y se vuelve más inestable.
¿Y sabes qué? La circulación es la primera que sufre. Las bebidas azucaradas y los jugos de fruta, incluso cuando son naturales, hacen que el azúcar en sangre suba muy rápido y después también baje rápido. Y ese sube y baja repetidos todos los días no es inocente, va generando estrés metabólico, más inflamación y más desgaste para los vasos sanguíneos.
Por eso siempre le digo a mis pacientes, la fruta no es el problema. El problema es sacarle la fibra, convertirla en jugo y tomar en un vaso un líquido con una dosis muy alta de fructosa. Y con las bebidas light o dietéticas pasa algo igual o quizás más peligroso, inclusive no tienen azúcar, esa es una realidad y por eso parecen una solución perfecta, pero muchas veces terminan manteniendo el paladar acostumbrado al sabor dulce y en algunas personas afecta el apetito generando efectos rebotes, más hambre, más antojos por lo dulce y lo que es peor, dañan la
microbiota intestinal. Y cuando la microbiota se altera, también puede aumentar algo llamado inflamación de bajo grado, creando ese terreno silencioso donde los vasos empiezan a responder peor. Además, muchas de estas bebidas vienen con sodio, aditivos y componentes que no siempre estamos mirando en la etiqueta.
Y si las tomas todos los días pueden favorecer más retención de líquido, más hinchazón y más sensación de pesadez piernas. Por eso, mi recomendación de especialista es clara. Evita que estas bebidas sean parte de tu rutina diaria. Y con respecto a las frutas, no las tomes. Cóelas enteras. La fruta entera viene con fibra, agua, volumen y saciedad.
El jugo, en cambio, entra rápido, sacia poco y puede concentrar mucho más el azúcar de lo que te imaginas. Ahora, como toda regla, existe una excepción, un jugo de una fruta muy especial que sí voy a recomendar porque preparado de forma correcta y en cantidad adecuada puede ayudar muchísimo a la circulación. Muy bien, presta atención a esto porque a partir de acá vamos a separar las bebidas en dos grupos muy distintos.
Por un lado están las que ayudan a optimizar todo tu organismo, mejoran la hidratación, el metabolismo, la digestión, la inflamación y cuando tu cuerpo funciona mejor por dentro, la circulación también lo siente. Y por otro lado están las bebidas más potentes de todas, que actúan directamente sobre los vasos sanguíneos, ayudando a que se relajen y la sangre pueda fluir mejor hacia las piernas y pies.
Y acá viene algo importante, no se trata de elegir una sola bebida. Como nutricionista te diría que la clave está en saber prepararlas y combinarlas dentro de una rutina realista, porque cuando las usas bien y con constancia, ahí es donde empiezan a aparecer los cambios reales. Comencemos con el primer grupo, las que mejoran el rendimiento interno de todo tu cuerpo. Puesto número siete, el agua.
Y aunque parezca demasiado simple, no lo subestimes. Muchas personas pasan el día deshidratadas sin darse cuenta, no porque no sepan que el agua es importante, sino porque la reemplazan por café, mate, jugos, gaseosas o simplemente se acuerdan recién cuando ya tienen sed. Fíjate esto. Cuando estás deshidratado, la sangre se vuelve más concentrada, más pesada.
pueden formarse microcuágulos y la circulación empieza a fallar justo donde más la necesitas, tus piernas y pies. En cambio, cuando te hidratas mejor, la sangre fluye con facilidad, llega mejor a los tejidos, el intestino también trabaja mejor y todo el organismo empieza a funcionar de una forma más ordenada.
¿Cuál es mi consejo? No esperes a tener sed. Apenas te levantas, toma un buen vaso de agua filtrada antes del café, antes del mate, antes de mirar el celular y después trata de sostenerlo durante el día, no tomando todo de golpe, sino distribuyéndolo en pequeñas cantidades. Por ejemplo, un vaso grande cada una o dos horas, hasta 2 horas antes de acostarte.
Y muy bien, ahora vienen bebidas que no son tan obvias como el agua, pero suman muchísimo, sobre todo cuando las usas bien. En el puesto número seis tenemos al té verde y acá hay un detalle muy importante. Mucha gente lo prepara de una forma que le hace perder sus beneficios. El té verde tiene antioxidantes, especialmente catequinas, que ayudan a proteger los vasos sanguíneos del desgaste diario.
Pensalo así, cada día tus arterias están expuestas al azúcar alta, estrés, mala alimentación, sedentarismo. Y estos compuestos ayudan a cuidar ese revestimiento interno de los vasos para que con el tiempo respondan mejor y la sangre pueda circular con facilidad. Además, el té verde también puede ayudar al metabolismo y el control del azúcar en sangre.
Y eso es muy importante para la circulación, porque cuanto más estable glucosa, menos agresión reciben los vasos. Ahora, un consejo de nutricionista, no lo prepares con agua hirviendo. Si le echas el agua apenas hierve, podés dañar parte de sus compuestos benéficos y además queda mucho más amargo. Entonces, después la gente le termina agregando azúcar o lo abandona.
¿Cómo lo vas a hacer? Bien, es sumamente simple. Herví el agua, deja reposar dos o tres minutos y recién ahí agregas el té. Lo dejas infusionar suave por 10 minutos y listo. Con respecto a la cantidad, una a dos tazas por día, está perfecto. Puedes tomar una a la mañana y otra a la tarde e ir alternándolo con las otras bebidas que vamos a ver ahora para que sea algo mucho más fácil de sostener y no una obligación más.
Ahora, prepárate porque acá la cosa se pone realmente fascinante. Y vayamos al puesto número cinco, la infusión de jengibre y limón. Fíjate, el jengibre tiene compuestos activos como el gingenol que ayudan a reducir ese estado de estrés interno del cuerpo. Y esto desde la nutrición es clave. Cuando el cuerpo está menos inflamado digiere mejor y el intestino también funciona mejor.
También se crea un terreno más favorable para que la circulación responda mejor con el tiempo y el limón suma desde otro lado. Aporta vitamina C y antioxidantes que ayudan a cuidar los vasos sanguíneos y mantenerlos en mejor estado. Pero acá viene un detalle que casi nadie aprovecha, la cáscara de limón. Ahí hay una sustancia como la esperidina que ayuda a proteger los vasos por dentro y que sigan respondiendo como deberían.
Entonces, si podés, agrega un poquito de cáscara rallada de limón a la infusión. No hace falta que le agregues mucho. Ese pequeño gesto puede hacer que la bebida sea mucho más interesante que simplemente exprimir unas gotitas de limón en agua caliente. Puesto número cuatro, el té de hibisco, más conocido como flor de Jamaica.
Esta infusión medicinal es muy interesante porque tiene compuestos vasoprotectores y en muchas personas cuando se toma con constancia puede ayudar a controlar la hipertensión y esto importa mucho porque la presión alta sostenida durante mucho tiempo es una de las cosas que más dañan las arterias por dentro. Además, el hibisco tiene un efecto diurético suave.
Dicho fácil, puede hacer que elimines un poco más de líquido por la orina y eso en algunas personas ayuda a reducir la retención de líquidos, la hinchazón y esa sensación de piernas pesadas. No es magia, no reemplaza un tratamiento médico, pero puede ser una herramienta muy poderosa dentro de una rutina bien armada.
Y acá un consejo práctico, no lo uses mucho. Con una a dos tazas por día suele ser suficiente. Puedes tomar una al mediodía y otra a la tarde o alternarlo con el té verde, un día té verde, otro día té debisco o cada uno en diferentes momentos del día. Y ahora sí, a partir de acá cambia todo, porque las próximas tres bebidas ya no solo ayudan a preparar el terreno interno, sino que actúan de una forma más directa sobre los vasos sanguíneos, ayudando a que se relajen, se vuelvan más flexibles y la sangre llegue mejor a tus piernas.
Puesto número tres, el jugo de sandía. Y esta es la excepción de la que te hablé antes, porque sí, en general prefiero que la fruta se coma entera y no en jugo. Pero la sandía tiene algo muy especial, un compuesto llamado citrulina que el cuerpo puede usar para producir más óxido nítrico.
Y acorddate, el óxido nítrico es esa señal que ayuda a que los vasos sanguíneos se relajen, se abran mejor y la sangre circule con más facilidad hacia las piernas y los pies. Por eso muchas personas sienten las piernas más livianas, menos frío en los pies o menos hormigueo cuando lo incorpora bien. Ahora, como nutricionista, acá tengo que remarcar algo.
La sandía es dulce, así que la clave no es tomar 1 litro pensando que más es mejor. La clave es la cantidad y la preparación, sobre todo si tienes diabetes, prediabetes o resistencia a la insulina. Un vaso común de 200 ml al día es suficiente. Y si quieres hacerlo mucho mejor, no la tomes sola, licuala con una cucharadita de chía o de lino, porque eso suma fibra y ayuda a que el azúcar suba más lento.
¿Cómo lo puedes preparar? Muy simple, un vaso de agua o té verde de base, un trozo de sandía fresca, incluyendo esa parte blanca que está cerca de la cáscara, porque ahí hay más citrulina, y agregas una cucharadita de chiaino. Licuas todo junto y tomás sin filtrar. Y las semillas no hace falta sacarlas todas, también podés sumar nutrientes y fibra con las semillas de sandía.
Puesto número dos, batidos de hoja verde, rúcula y apio. Esto ya es directamente otro nivel. La rúcula no es solamente otro vegetal más, es una de las verduras con más nitratos naturales que existen. Para que te des una idea, puede tener hasta 18 veces más nitratos que las verduras como el cale o la col ris rizada.
¿Y por qué importa esto? Porque esos nitratos cuando entran en tu cuerpo envían la señal que tus vasos necesitan para relajarse correctamente. Ahora, seamos realistas, la rúcula sola puede ser fuerte, amarga y no a todo el mundo le gusta. Por eso el apio es un gran compañero, le da frescura, lo hace más fácil de tomar, aporta agua, minerales, fibra y además ayuda desde otro lugar.
Para mí es clave como nutricionista el intestino y la microbiota, porque dijimos, cuando el intestino funciona mejor, todo el terreno interno mejora y eso también influye en cómo responden los vasos. ¿Cómo lo preparas? Un puñado grande de rúcula, uno a dos tallos de apio con sus hojas y unos 300 ml de agua. Lo licuas todo.
Es importante, como te dije anteriormente, no lo cueles. Tómalo con la fibra porque esa fibra es parte del beneficio. Y si querés que te quede más rico y más fácil de sostener, podés agregarle limón, un pedacito de jengibre o unas hojas de menta. Y te propongo algo simple. Probalo una vez por día durante una a dos semanas, que sea tu remedio natural para sumar nitratos naturales, fibra y vitaminas a tu día.
Muchas personas se sorprenden con lo que empiezan a notar cuando lo hacen bien y con constancia. Muy bien. Y ahora sí, en el puesto número uno, el jugo de remolacha. Este sin vueltas es el más potente de todos. Pensalo así. Todo lo anterior suma, acompaña, pero tomar esto es como darle a tus vasos justo lo que necesitan para que se abran, se vuelvan más flexibles y le faciliten el paso a la sangre para que llegue mejor a las zonas más alejadas como tus piernas.
Fíjate, la remolacha es una de las fuentes más concentradas de nitratos, esas sustancias que tu cuerpo usa para activar este mecanismo. Por eso es una de las pocas bebidas que la gente nota cambios muy rápido, a menudo en el mismo día, piernas más livianas, menos dolor al caminar y menos sensación de frío. Ahora, acá viene lo importante, no es tomar remolacha de cualquier manera.
La forma de prepararla cambia mucho el resultado. Así que, ¿cómo lo vas a hacer? Muy simple, agarras una remolacha mediana, la pelas, la cortas en trocitos y la licuas con un poco de agua. Te va a quedar más o menos un vaso, unos 200 ml, que es la mejor medida para el día y no hace falta colarla.
De hecho, como te decía, mejor no la filtres porque así conservas más fibra y aprovechas mejor la preparación. Si el sabor te resulta muy fuerte, puedes agregarle un chorrito de limón o jengibre para hacerlo más llevadero, pero trata de que la base siga siendo siempre remolacha. Y si tenés diabetes, prediabetes o azúcar un poquito alta, mucha tensión, no significa que esté prohibido, pero sí hay que respetar la cantidad.
Toma un vaso, no más que eso. Y en este caso puede ser mejor tomarlo junto con una comida, por ejemplo, con el almuerzo para que el impacto sobre el azúcar sea mejor. Otra opción práctica es agregar una cucharadita de chía o lino para licuarlo. Eso suma fibra y ayuda a que el azúcar suba mucho más lento. Y un detalle importante para que no te asustes, si después ves tu orina o las eces un poco rosadas o rojizas, puede pasar con la remolacha y suele ser normal.
Y como siempre, si tenés enfermedad renal, tomas alguna medicación para la presión, anticoagulantes o tenés alguna indicación m