¿Alguna vez miraste tus piernas y notaste venas azules marcadas o inflamadas? Casi la mitad de los adultos tiene este mismo problema sin saber por qué. Quiero que entiendas algo muy importante. Las varices no aparecen porque sí, sino que son una señal de que tus piernas están pidiendo ayuda, de que la sangre se está estancando porque no está circulando.
Y cuando entendés esto a tiempo, podés evitar todas esas complicaciones más serias que hoy voy a contarte. Te voy a explicar de manera simple y práctica qué son realmente las várices, por qué aparecen, cómo reconocer los primeros signos de alarma y lo más importante, qué podés hacer desde hoy mismo para mejorarlas y evitar que aparezcan más.
Imagina que tu sangre se mueve en tu cuerpo como los autos en una autopista. Las arterias son las rutas de ida, llevando oxígeno y energía desde el corazón a cada parte del cuerpo. Las venas, en cambio, son las rutas de regreso, devolviendo la sangre a tu corazón para que el ciclo continúe. Ahora pensa en tus piernas, están abajo, lejos del corazón y el viaje de regreso de la sangre es cuesta arriba contra la gravedad y cada paso que das, cada vez que contraes esos músculos, actúan como una bomba natural, como si fuese un segundo corazón que tenés en las
piernas, ayudando a apretar las venas y bombear la sangre hacia arriba. Además, dentro de las venas tenés unas válvulas que funcionan como pequeñas compuertas. Se abren dejando pasar la sangre hacia arriba y se cierran rápidamente, evitando que la sangre baje hacia tus piernas nuevamente. Pero en muchas personas, en especial si tienen sobrepeso, estreñimiento crónico, pasan mucho tiempo sentados o parados o por cuestiones genéticas, las paredes de las venas y esas válvulas pueden debilitarse. Y cuando eso pasa, la
sangre comienza a acumularse.
Las venas se dilatan, se vuelven tortuosas y se marcan en la piel. Así nacen las várices, una mezcla del efecto de la gravedad, malos hábitos que debilitan a las venas y fallas en sus válvulas que ya no logran cumplir bien su función. A esto los médicos llaman insuficiencia venosa crónica.
Y ahora una pregunta importante, ¿todas las várices son iguales y requieren el mismo tratamiento? No, de hecho, hay varios tipos. Si observas las piernas de diferentes personas, amigos, familiares, vas a notar que no todas se ven igual. Algunas son más gruesas, saltadas, otras son finitas como hilos. Vamos a ver ahora si reconocés cuál es la tuya y quiero que me lo cuentes en comentarios.
Primero tenemos las varices grandes o tronculares. Son esas venas marcadas, retorcidas, que sobresalen a simple vista. Parecen como raíces o troncos debajo de la piel. Y ojo, no son solo estética, esas várices pueden causar molestias y en ciertos casos aumentar el riesgo de cuáaulos o trombosis venosa, como enseguida te lo voy a contar.
Después vienen las várices reticulares, que son más finitas, azuladas, a veces pueden ser un poco verdosas, son menos visibles, pero también pueden dar muchas molestias como dolor, picazón, ardor, a veces son pequeños sangrados o hematomas que pueden quedar en la piel, sobre todo si están muy superficiales.
Ojo acá, porque si notas manchas o pequeños sangrados donde están las várices, comentáselo a tu médico cuanto antes. Y el tercer tipo son los famosos vasitos o arañitas vasculares. Son las más comunes esas líneas rojas o bioláceas que se ramifican como una telaraña. Y aunque en la mayoría de los casos no traen problemas más serios, puede ser el primer aviso de tu cuerpo de que tenés problemas de circulación.
Si bien las várices suelen salir en las piernas, pueden aparecer también en otras partes del cuerpo, como el abdomen, tórax, los brazos y en algunos casos hasta en el rostro. Pero lo más importante es entender esto. Todas las várices, incluyendo las más pequeñas, no son solo molestias estéticas, son señales de aviso de tu cuerpo.
Son la forma en que tus venas te dicen que hay algo en tu circulación que necesita atención, como veremos a continuación. Ahora sí, ¿cuáles son las señales de alerta? Mucha atención. Acá existen seis síntomas que indican que tenés várices y pueden aparecer incluso mucho antes de que lo notes a simple vista.
El primer síntoma es la sensación de pesadez en las piernas. Esa molestia al final del día como si tus piernas cargaran más peso de lo normal, incluso estando quieto. Esto es uno de los primeros síntomas de que la circulación está fallando. El segundo síntoma es el ardor o la sensación de calor interno en tus piernas.
A veces, sobre todo al final del día o en la noche, sentís como si tus piernas estuviesen quemando por dentro o como una especie de pulsación molesta que no te deja relajar. Esa sensación aparece porque la sangre está estancada y esto irrita las venas, generando presión dentro de ellas.
El tercer síntoma es hinchazón en los tobillos y los pies. Este es uno de los signos más fáciles de notar. Y para saber si esta hinchazón es causado por várices, lo que tenés que hacer es acostarte, elevar las piernas contra la pared o alguna almohada y dejarlas así por unos minutos. Si la hinchazón mejora, es una señal de que la sangre estaba acumulada allí por problemas en las venas o por retención de líquidos.
Pero si la hinchazón persiste o aparece un dolor intenso al hacer esto, no lo ignores. Consulta con tu médico para ver si tienes algún otro problema serio de circulación o incluso neuropatía. El cuarto signo, cuidado acá, son los calambres nocturnos. Esa contracción dolorosa que te despierta de golpe en la madrugada y hace que se te retuerza la pantorrilla.
Cuéntenme si les pasó alguna vez o los pies. Esto no siempre es por falta de potasio o magnesio, muchas veces es porque tus músculos están haciendo un esfuerzo extra para intentar mandar la sangre de vuelta hacia arriba, sumando al efecto de la sangre que se estanca e irrita tus músculos. El quinto signo es una picazón intensa en la piel alrededor de las venas dilatadas.
Esto sucede cuando la piel se inflama por estancamiento de la sangre y el problema es que si te rascas o la piel se reseca demasiado pueden aparecer pequeñas heridas y con el tiempo aumentar el tamaño, demorando mucho en sanar. Y un sexto signo que indica problemas circulatorios más avanzados es el oscurecimiento de la piel, lo que los médicos llaman dermatitis ocre.
Son manchas marrones como si la piel se tiñiera desde adentro. Ocurre porque el hierro de la sangre se comienza a filtrar hacia tus tejidos. Y atención acá, si notas heridas en la piel que no cicatrizan, no los ignores. Puede tratarse de una úlcera venosa, una complicación seria que indica que la circulación ya está muy comprometida y requiere atención médica cuanto antes, como enseguida te lo contaré.
¿Está bien? Ahora sí ya sabes que tenés várices, pero sabías que si no las tratas a tiempo pueden evolucionar a otras complicaciones mucho más serias, por supuesto. La más peligrosa y que pone en riesgo tu vida es la trombosis venosa profunda. En medicina la llamamos TBP. Ocurre cuando se forma un cuágulo en las venas profundas de tu pierna, bloqueando el paso de la sangre.
Y ojo, esto no es simple malestar. Si ese coágulo se desprende, puede viajar hacia tus pulmones y causar algo mucho más grave, un tromboismo de pulmón. Es decir, el coágulo se impacta en alguno de tus pulmones. Por eso, presta atención a estos primeros síntomas que pueden realmente salvarte la vida. ¿Cómo reconocer entonces una posible trombosis? Escucha, esto generalmente afecta a una sola pierna que súbitamente vas a notar que es mucho más hinchada y dolorida que la otra.
Muchas veces la pierna no tenía esto por la mañana y a la noche lo vas a notar o la persona se va a dormir y se despierta de esta manera. El dolor puede sentirse como una presión o molestia que empeora el caminar o al tocarse la zona, como si te hubiesen golpeado la pantorrilla o por detrás de la rodilla o incluso en el muslo.
Al mismo tiempo, la piel puede cambiar de color, puede volverse más rojiza o violácea y la zona se siente mucho más caliente e inflamada que el resto. Muchos confunden esto con una infección en la piel por ser muy parecida. Esto requiere atención médica urgente para poder diferenciar entre ambas condiciones. En el caso de que el cous desprenda y llegue a los pulmones, aparecen los síntomas de tromboembolismo pulmonar, falta de aire respentina, incluso estando en reposo, dolor de pecho como si fuese un infarto, pero que empeora al respirar profundo, sudoración
intensa o palpitaciones sin razón aparente. ante cualquiera de estos síntomas, no esperes, busca atención cuanto antes. Un tromboismo pulmonar puede ser fatal si no se trata a tiempo. Otra complicación son los sangrados. En algunas várices superficiales, la piel se vuelve tan finita que la avena se rompe y sangra.
Si esto pasa, presiona la zona con un paño limpio, mantené la pierna elevada y pedí ayuda de inmediato. Pero una de las complicaciones más serias a largo plazo es la formación de úlceras venosas. Son heridas que se forman generalmente cerca de los tobillos, difíciles de cicatrizar y muchas veces son dolorosas. Las primeras señales de que esto puede suceder en las próximas semanas son manchas oscuras o enrojecimiento en la piel.
Si estos síntomas no se tratan, pueden transformarse en heridas que duran meses en cicatrizar, en algunos casos años, y lo peor es que puede infectarse. Por eso no minimices las várices. Estas son un aviso de que tu circulación está sufriendo. Y ahora llegamos a la parte más crítica de este video, cómo mejorar las várices, desinflamar tu cuerpo y evitar que se formen más.
Para mejorar esto, hay pasos simples que debes seguir. Primero de todo, reducir la presión en tu barriga. El exceso de panza o grasa visceral aumenta la presión dentro del abdomen, transmitiendo esa presión a tus venas, aumentando las várices. La salud intestinal también es muy importante. Consumir más fibra, verduras, frutas con cáscara, semillas y tomar mucha agua para poder evacuar todos los días.
Mejorar el estrenimiento también reduce la presión. dentro de tu pelvis y mejora el retorno venoso desde tus piernas hacia el corazón. Y por supuesto, evita al máximo los ultraprocesados, el exceso de sodio, aceites vegetales refinados y todas esas sustancias que inflaman tu cuerpo.
Con tan solo estos primeros pasos, tus piernas y circulación mejorarán mucho en pocos días. Este punto también es importantísimo, evitar usar pantalones muy ajustados en la cintura. Segundo, movete más todos los días. Caminar, nadar, andar en bicicleta son excelentes ejercicios para la circulación. Recuerda que esto activa esos músculos que tienen tus pantorrillas, ese segundo corazón que está en tus piernas y que actúan como bombas naturales que empujan la sangre hacia arriba, evitando que se estanque.
Hacer esto todos los días ayuda a prevenir la hinchazón y evitar incluso que se formen coágulos. Con tan solo 20 minutos al día. Ya estás protegiendo tu circulación. Tercero, evita pasar mucho tiempo quieto, ya sea de pie o sentado. Quedarse inmóvil hace que la sangre se acumule y tus pies se van a hinchar.
Levántate, caminá o mové los pies cada hora, aunque sea un poquito. Eso ya mejora tu circulación. Cuarto, preferí zapatos cómodos y sin taco. Los tacos impiden que las pantorrillas se contraigan bien y esto dificulta el flujo de la sangre. Elegí siempre calzado bajo y flexible que te permita moverte con libertad.
Quinto, mucha atención acá con esto. Eleva las piernas contra la pared todos los días de 10 a 15 minutos de mañana mientras lees algún libro o por la noche antes de dormir. Podés apoyar las piernas contra la pared o dejarlas caer sobre alguna almohada. Esto ayuda a reducir la hinchazón, alivia la sensación de peso y mejora el retorno venoso.
Sexto, usa medias de compresión. Este es uno de los mejores tratamientos. Esas medias aplican una presión suave pero constante. Son ideales para quienes pasan mucho tiempo de pie. Además, evita cruzar las piernas cuando estás sentado, porque esto aumenta la presión en tus váices. Pero lo mejor dejé para el final. Hoy en día existen tratamientos naturales muy eficaces, incluyendo remedios caseros y la elección de cuál usar depende del tipo y la gravedad de tus váices.
Por ejemplo, las cremas o geles con extracto de romero pueden aliviar mucho el dolor. La hinchazón fortalecer las paredes de tus venas y esto alivia mucho esa sensación de pesadezinhazón. Los principios activos del romero favorecen la circulación por sus efectos antiinflamatorios y estimulantes del flujo sanguíneo.
Si no encuentras esta crema, aplicar aceite de romero con suaves masajes ascendentes desde el tobillo hacia arriba ayuda muchísimo y puede mejorar la circulación y esa sensación de pesadez en pocos días. También existen preparados con castaño de india o centella asiática cuyos efectos sobre la circulación pueden ser similares al uso de medias de compresión elásticas.
Las cremas a base de estos remedios naturales han demostrado fortalecer la pared venosa y reducir la inflamación. Ahora, escucha bien, estos remedios naturales son muy buenos, pero no eliminan las várices en algunos casos. Por eso, si ya tenés venas muy marcadas y dilatadas o alguna de las complicaciones que te mencioné antes, lo ideal es consultar con un especialista en circulación.
Hoy en día existen varios procedimientos eficaces y seguros. Cada uno se adapta al tipo o la gravedad de tus váices. Algunos consisten en aplicar pequeñas inyecciones para sellar los vasitos más finos, las famosas arañitas. También hay técnicas modernas con láser que actúan dentro de la pared venosa, calentando suavemente las venas hasta sellarlas y redirigir la sangre por caminos mucho más sanos.
Y en casos más avanzados puede ser necesario hacer una cirugía para retirar la vena enferma. La excelente noticia es que la combinación de todos estos métodos y tratamientos que te mencioné suelen dar muy buenos resultados, pero si no cuidas tus hábitos como mantener un peso saludable, regularizar tu intestino, mantenerte bien hidratado y consumir menos sodio, las venas pueden empeorar o incluso volver. Yeah.