El TERRlBLE caso de Nicola Edgington… Ver más

El caso de Nicola Edgington. Saludos a todos. Tres veces por semana, este espacio les presenta los crímenes que han conmocionado al mundo entero. Desde misteriosas desapariciones hasta los homicidios más atroces, la falta de justicia, la impunidad, la corrupción y los veredictos más severos serán los temas que abordaremos. Antes de iniciar con la narración, les pido que se suscriban y activen todas las alertas de notificación. Tampoco olviden dejar su pulgar arriba, pues eso me permite continuar produciendo este material. Sin más preámbulos, examinemos juntos cada faceta de esta crónica delictiva.

Nicola Edgington nació en el Reino Unido el 9 de septiembre de 1980, siendo la mayor de los tres hijos del matrimonio formado por Marion y Harry Edgington. Detrás de ella venían su hermano Tom, dos años menor, y su hermana Sara, cinco años más joven. Existe poca información sobre sus primeros años, salvo que su padre, Harry, era un distinguido corresponsal extranjero del rotativo británico Daily Mail, labor que realizaba frecuentemente desde su hogar, mientras que su madre, Marion, era una mujer encantadora, cálida y extrovertida, lo que la hizo muy querida en su entorno. Sin embargo, años después, Tom relató que Nicola siempre fue un foco de problemas, describiéndola como una niña compleja con una conducta caótica y beligerante que generaba crisis constantes y fricciones entre sus progenitores. De hecho, la pareja terminó divorciándose; según ciertas crónicas, Harry se mudó a Francia pero mantuvo el contacto con sus hijos. Los inconvenientes de la pequeña no se limitaban al ámbito familiar, sino que también eran un manantial inagotable de conflictos escolares. Por ello, los padres de sus compañeros evitaban que sus hijos se vincularan con ella, al considerarla una mala influencia. En casa, Nicola vivía en una disputa permanente con su madre, quien en múltiples ocasiones la llevó ante especialistas en psicología buscando una causa para sus actitudes inapropiadas. No obstante, en todas las citas, los expertos concluían que la menor estaba perfectamente sana. Según indicó su hermano tiempo después, Nicola era muy hábil fingiendo cordura. Aunque se reconoce que la preadolescencia es una etapa compleja, en el caso de Nicola se rebasaron todos los límites; a los once años era totalmente inmanejable e incluso se ausentaba del hogar durante días. En una ocasión, Marion, desesperada por sus escapadas, decidió ocultar todo el calzado, pero la niña tomó los zapatos de su hermano y se marchó. Fueron numerosas las veces que Marion solicitó el apoyo policial para localizar a su hija. Se ignora si realmente sentía que requería auxilio o si lo hacía solo por fastidiar, pero lo cierto es que, una vez, Nicola contactó a los servicios sociales para ser trasladada a un centro de asistencia, acusando a su progenitora de tocamientos indebidos. Su petición fue atendida y, como medida de salvaguarda, fue separada de su hogar, pero un par de semanas más tarde, los mismos servicios sociales la devolvieron, argumentando que la joven representaba un riesgo para los demás menores del centro. Un año después, Marion optó por vender su residencia y trasladarse a una cabaña aislada en Sussex Oriental, donde nadie los conociera y quizás pudieran iniciar un nuevo capítulo. Además, la madre intentaba alejar a su hija de doce años de un grupo de amistades conflictivas con quienes había comenzado a ingerir alcohol, fumar y salir hasta altas horas. En ese nuevo entorno, Nicola fue matriculada en una escuela estatal, mientras sus hermanos fueron enviados a un internado. Marion quizás imaginó que así podría enfocarse mejor en supervisar a su hija mayor y resguardar a los pequeños. Tom aseguró tiempo después que estaba fascinado con el internado, donde pudo entablar amistades con familias normales, y los fines de semana no deseaba volver a casa, pues finalmente había comprendido cuánto dañaba Nicola la armonía familiar. Mientras tanto, Marion seguía lidiando con su primogénita, quien a los quince años abandonó definitivamente los estudios. Con mayor tiempo en casa, la relación se