Eso que tenés pegado en la garganta, que no sale aunque tosas, carraspees o tomes mucha agua, puede que no sea simplemente moco, puede que sea otra cosa distinta como pepsina, ácido o incluso goteo postnasal. En esta charla te voy a explicar qué es realmente esa sensación tan molesta, por qué no se va y, sobre todo, qué métodos o remedios naturales podés utilizar para expulsarla y dejar de sentirla.
Hay cuatro causas principales de este problema y lo más importante es que entiendas cómo actúa cada una para poder resolverlo directamente de raíz. Empecemos con algo que casi nadie te explica. La pepsina. Esta es una enzima que está en el estómago y su función normal es ayudar a digerir las proteínas. El problema es que nunca debería estar esta pepsina en tu garganta, pero cuando hay reflujo, incluso aunque no tenga síntomas típicos, no solamente va a subir el ácido, sino también esta enzima.
La pepsina se queda adherida a la garganta durante días o semanas y aunque no sientas ardor, está ahí esperando. Cada vez que ingerís algo ácido se reactiva y vuelve a irritar la zona y estimula la producción de moco, generando esa sensación pegajosa que no se va. A todo esto muchas veces se lo llama reflujo silencioso y es mucho más común de lo que crees.
Tal vez no tengas acidez, pero si notas flema al acostarte, tos nocturna, voz ronca al despertar, un sabor amargo repentino o la necesidad constante de carraspear, es muy probable que haya reflujo detrás. Y aunque tomes jarabes o agua, el problema va a seguir si no tratas la raíz. La buena noticia es que hay medidas simples que podés aplicar en casa y que hacen una diferencia enorme.
Uno de ellos es levantar la cabecera de la cama 15 cm sin usar almohadas, sino levantar directamente la estructura, el colchón. Esto ayuda muchísimo a evitar que el ácido suba. También puedes evitar cenar tarde. Es clave porque si te acostas con el estómago lleno, la gravedad juega en contra y favorece el reflujo.
Lo ideal es dejar al menos 2 horas y media a tres entre la cena y el momento en que te acostás. Y algo muy importante, la posición en la que dormís. Dormir del lado izquierdo reduce el reflujo, mientras hacerlo del lado derecho o boca arriba lo favorece. Así que si tenés reflujo, por favor, déjame en comentarios cómo dormís vos.
Y por último, hay alimentos que empeoran todo esto, las grasas, el café, el chocolate y el alcohol. Así que te recomiendo evitar o limitar estos cuatro si es que estás con síntomas. Ahora, es importante entender algo. Esto no se resuelve en dos días. Si tu garganta está irritada es como si tuvieses una herida.
Necesita tiempo para sanar. Si mantenés estos hábitos que te conté la posición para dormir, el tema de cenar temprano, el tema de la estructura de la cama, de evitar, como te decía, el café, las grasas, el chocolate y el alcohol, vas a notar cambios a los 7, 14 o 21 días. La segunda gran causa es el goteo postnal, muy común en personas alérgicas.
En estos casos, el moco no se va a producir en la garganta, sino que se produce en la nariz y en los senos paranasales, esos huecos que tenemos en la cara. Cuando te acostas, el moco drena hacia atrás por efecto de la gravedad, generando tos nocturna, sensación constante de flema y la necesidad de limpiarte todo el tiempo sin lograr un alivio.
Esto suele empeorar con el polvo, los ácaros o los cambios de clima. Hay medidas simples que pueden ayudarte mucho. Por ejemplo, evitar barrer es muy importante, más de lo que parece, porque al hacerlo se levantan las partículas que irritan la vía aérea. Y con esto no te digo deja tu casa sucia, por supuesto que no, sino que en vez de barrer, utiliza un trapo húmedo para evitar este problema.
Lo mismo sucede al sacudir la cama. Esto lo que hace es liberar ácaros y polvo empeorando la alergia. Lo ideal es retirar directamente las sábanas y lavarlas sin sacudirlas. Otra herramienta muy útil son los lavados nasales con solución fisiológica que ayudan a limpiar justamente los senos y a eliminar el exceso de moco.
Es una técnica muy sencilla, pero conviene que un profesional te enseñe cómo hacerla correctamente. La tercera causa tiene que ver con alimentos que irritan o generan sensibilidad. Muchas personas reaccionan a, anotan un cuadernito, ¿sí? lácteos, gluten, cítrico, tomate, alcohol o bebidas calientes. Lo que hace es producir más inflamación y mayor producción de moco en algunas personas.
Acá el enfoque está en identificar qué alimento te está causando ese problema. Lo más práctico es retirarlo durante dos o tres semanas y observar si mejoras. Muchas veces el cuerpo ya te da pistas y si no existen estudios que pueden ayudarte a identificarlos con mayor precisión. En general los hacen los especialistas en alergias.
La cuarta causa es la deshidratación. Es la más conocida, pero también la más subestimada. El agua ayuda porque hace que el moco sea menos espeso y más fácil de eliminar. Esto es especialmente importante en personas mayores de 55 o 60 años que muchas veces no sienten sed con la misma intensidad que personas más jóvenes.
Un buen indicador es observar las esces o la orina. Si la orina es oscura o las esces son muy duras, probablemente te falte hidratación. Lo ideal es comenzar el día con uno o dos vasos de agua y mantenerles la ingesta constante a lo largo del día. Como referencia tenés que tomar entre 2 a 3 L al día, ajustando según el peso y la actividad física.
Y algo muy clave, reducí la ingesta de agua 2 horas previas a acostarte para no interrumpir el sueño. Ahora, si ya tenés flema, el objetivo no es sacarla a la fuerza, es hacerla más líquida, más fácil de movilizar y ahí el cuerpo solo hace el resto. Y esto es clave. La flema espesa no es el problema en sí.
El problema es que está deshidratada y pegajosa. Cuando la vuelves más fluida, automáticamente la vas a poder eliminar mejor. Por eso, las inhalaciones de vapor funcionan tamban bien. No es magia. Lo que hace el vapor tibio es hidratar directamente la vía respiratoria. afloja ese moco espeso y hace que se despegue.
Puedes hacerlo con agua caliente sola o agregar perfectos remedios naturales que son el eucalipto, tomillo o menta, que además tienen compuestos que ayudan a abrir las vías respiratorias. Pero ojo con esto, no hace falta que el vapor queme, con que sea tibio ya es suficiente. Incluso algo tan simple como quedarte unos minutos en el baño con agua caliente corriendo puede ayudar mucho más de lo que imaginas. Acá lo llamamos vapor de agua.
Y también tenés que saber que hay alimentos que naturalmente ayudan a romper esta flema desde adentro. Por ejemplo, jengibre, ajo. Tienen compuestos antiinflamatorios que mejoran el ambiente de las vías respiratorias. Y un dato muy curioso, el ananá o la piña tiene algo muy importante, una enzima que se llama bromelina, que ayuda a disminuir la inflamación y hace que el moco sea menos espeso.
Es decir, no solamente tratas el síntoma, sino que estás cambiando el terreno para que el cuerpo lo resuelva mejor. Ahora, ¿cómo llevamos esto a la práctica? Fácil. Con el jengibre la mejor forma es una infusión. Cortas unas rodajas finitas de jengibre fresco, la pones en una taza con agua caliente y lo dejas 10 a 15 minutos.
Puedes tomarlo una a dos veces al día. Puedes hacerte un té de base, un té verde, por ejemplo, o un té de limón. Esto lo que va a hacer es calmar la garganta y ayudar a que el moco se vuelva mucho más fluido. Con el ananá lo ideal es consumirlo fresco, no en almíbar. Puedes comer unas rodajitas a la mañana o entre comidas o si no te haces un batido natural sin colarlo.
Incluso puedes combinarlo con el jengibre en un licuado, por ejemplo, ananas, jengibre y agua. Es una forma sumamente simple y efectiva de ayudar al cuerpo a destrabar la flema. Y algo fundamental que quiero que te lleves de este video, la flema no es tu enemiga, es una respuesta de defensa del cuerpo. El problema es cuando queda atrapada allí adentro.
No tiene sentido taparla con jarabes sin entender cuál es la causa. Si corregís la causa, el moco se va solo. No todo es gripe, no todo se soluciona con agua solamente o con jarabes. Y muchas veces record que el origen puede estar en el estómago, como te conté anteriormente, con un reflujo, por ejemplo. Entender esto te va a dar el control y ahí es donde realmente empieza la solución.
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