Soy Camila Beller, nutricionista y hoy voy a explicarte dos cosas muy simples que pueden cambiar completamente tu vida.
La primera, cinco alimentos que causan más infartos que el colesterol, porque del colesterol todo el mundo habla y muchos lo evitan inclusive sin sentido, sin entender realmente qué está sucediendo en su cuerpo.
Y la segunda cosa que te voy a enseñar es algo muy simple, que yo le digo a todos mis pacientes, algo que lo utilizamos a diario en consultorio y lo llamamos regla de oro. Es un tip simple, sencillo, fácil de aplicar, pero que puede literalmente cambiar y mejorar tu vida. Así que si vos sos de las personas que quieren vivir mejor, sentirse mejor y cuidar su salud de verdad, quédate hasta el final porque esto es clave.
Empecemos con el número cinco, el grupo tramposo de los alimentos grasa cero. Escucha bien esta frase porque es fundamental. Cuando un producto, ya sea queso, yogur, se le saca la grasa, en la mayoría de los casos reemplazan ese espacio por azúcar y químicos para que el producto justamente no tenga gusto a nada, gusto a cartón básicamente.
Y esto no es teoría, pasa todos los días. Estos productos se multiplicaron durante años y muchos de ustedes seguramente los comieron creyendo que son saludables. En gran parte porque mucho tiempo nos dijeron que las grasas eran malas, que había que evitarlas, que te iban a matar. Esa famosa pirámide alimentaria de los años 90s que hoy volvió a discutirse tanto y la verdad es que no mejoró nada.
De hecho, hoy tenemos más obesidad, más diabetes, más infartos y más enfermedades metabólicas que antes. Déjame darte un ejemplo muy claro para que entiendas sin que demos vueltas. El yogur cero grasa que compras en el supermercado pensando que es saludable muchas veces no es otra cosa que un postre azucarado con aditivos, con químicos y sin los beneficios reales que tendría, por ejemplo, un yogur natural.
Incluso la grasa del yogur que durante años fue demonizada, hoy sabemos que no era el problema principal. El problema es cuando esa grasa se reemplaza por azúcar, porque el azúcar dispara la insulina, aumenta la inflamación y empieza a dañar silenciosamente tus arterias. Ahí está el verdadero enemigo. Y lo peor es que durante muchos años muchas personas consumieron estos productos creyendo que se estaban cuidando.
Por eso, fíjate bien, cuando vayas a comprar un yogur, no compres los yogures de sabor frutilla, de sabor vainilla, porque lo último que tiene es una fruta o vainilla. Tienen aditivos, colorantes y mucho agregado de azúcar. Así que siempre elegí yogur natural. sin azúcar agregada y dale sabor con frutas frescas o frutas congeladas que tengas en tu hogar.
Pero ojo, porque si hay una grasa que es realmente peligrosa, es una grasa que fue prohibida en muchos países y que está en el top dos de esta lista, pero enseguida vamos a llegar ahí. Por ahora te voy a contar el número cuatro, qué no es un alimento en sí, sino una confusión común.
Creer que la fruta en cualquier forma es saludable. Y acá te estoy hablando específicamente de los jugos exprimidos. Pensa esto conmigo. Cuando haces un jugo de naranja, ¿cuántas naranjas usas? En general se usan tres, cuatro, a veces cinco. ¿Y qué haces con la pulpa de la naranja? La tiramos. O sea, estás procesando la fruta, extrayendo el azúcar, que ahora te voy a mostrar y te voy a explicar bien esto, y eliminando la fibra.
Y ese es el problema. La fruta está perfectamente diseñada para ser consumida entera, obviamente, en este caso sin la cáscara. Cuando vos tomas el jugo de varias naranjas sin esa fibra, estás metiendo azúcar en tu cuerpo sin ningún tipo de freno. Fíjense, acá yo tengo lo que tiene de azúcar tres naranjas grandes. Fíjense todo este azúcar sin nada de fibra que la frena.
Y acá hay otro problema. El jugo no te llena, no te genera saciedad. Entonces, después de tomar ese jugo, seguís con hambre y terminas comiendo otras cosas en el desayuno. Eso se traduce más calorías, más picos de glucosa, más grasa abdominal, más trabajo para el hígado, más inflamación y a largo plazo más daño en los vasos sanguíneos.
¿Podés tomar un jugo de vez en cuando? Sí, por supuesto que podés hacerlo, pero no lo tomes a diario creyendo que es saludable. Vayamos ahora al número tres de nuestra lista. Y acá quiero ser muy clara porque hay una confusión enorme con la sal y no voy a hacer lo que hacen muchas personas decirte simplemente comé menos sal.
Te voy a decir algo más importante. Aprendé a comer la cantidad de sal que tu cuerpo necesita. El sodio, que es parte de la sal, es esencial para la vida. Esto es 100% cierto. No lo podemos negar. No podríamos vivir sin sodio, igual que no podríamos vivir sin agua, pero la clave está en la cantidad.
Nuestro cuerpo necesita de 2 a 2,4 g de sodio por día. El problema es que muchas personas influenciadas por modas, como por ejemplo el agua con sal, voy a ser clara y seguro muchos me van a atacar en este momento, o recomendaciones sin base científica terminan consumiendo el doble o el triple de esa cantidad. En vez de consumir 2 a 2,4 g de sodio, están consumiendo 5, 6 o 7 g.
Y ahí empiezan los problemas. Aumenta la presión arterial, se sobrecarga tu riñón, se sobrecarga el corazón y el sistema cardiovascular. Entonces, el sodio no es el enemigo. El exceso de sodio es el enemigo. Y acá hay algo muy clave que tenemos que reconocer. Durante muchos años, inclusive nosotros fuimos parte del problema diciéndote, “Saca el salero de la mesa.
” Cuando en realidad el problema tampoco es el salero de la mesa, esa es una sal visible que vos sabés cuánto le estás agregando. El problema es la sal oculta en los alimentos, la que está en productos ultraprocesados en los embutidos, sopas instantáneas, caldos, panificados, snacks, incluso gaseosas. De hecho, cerca del 70% del sodio que consumimos es sodio oculto, no viene del salero de la mesa.
Por eso es muy importante prestar atención a lo que estamos comprando, cuánto sodio tiene el pan que compras, cuánto sodio tiene el paquete que estás comiendo y quizás volver a la comida real, ¿sí? a la comida que realmente no está ultraprocesada y que no tiene exceso de sodio. Y ahora sí, vayamos al número dos y son los aceites de semillas refinadas como el que tengo acá en mis manos, el de girasol o el de maíz.
Este aceite transparente, brillante, que parece limpio, que parece saludable, en realidad pasó por millones de procesos químicos para llegar a este aspecto. Estos aceites son ricos en omega 6 y cuando los calentás, especialmente los freísan compuestos tóxicos. Ese humo que ves y ese olor rancio cuando un aceite se calienta está indicando que ese aceite se oxidó y que ese aceite va a inflamar tu cuerpo, dañar las arterias y facilitar que el colesterol se adhiera y forme placas.
Y esas placas con el tiempo se rompen, generan coágulos y ahí aparecen los infartos. Freír no es buena práctica.
De hecho, cuando freís un alimento, una parte importante de lo que estás comiendo es aceite quemado, literalmente. Por eso mejor evitar las frituras. Puedes cocinar de otras formas, una cantidad más pequeña de grasas estables o utilizar las herramientas como la freidora de aire, que lo que hace es cocinar con aire caliente y no genera estos compuestos tóxicos.
Y ojo, obviamente no todos los aceites son malos. Nosotros recomendamos para calentar el aceite de aguacate. También puede ser aceite de oliva virgen. También de vez en cuando podrías utilizar mantequilla gui, pero no todos los días porque tiene mucha grasa saturada. Si bien tolera temperaturas más altas, el exceso de grasas saturadas también puede dañar tu corazón.
Mi recomendación, trata de evitar freír y utilizar aceite muy poquitos y aceites estables. Y ahora sí, vayamos al número uno, que realmente es de los peores tóxicos que existen en la alimentación y como te decía hace un rato, está prohibido en muchos países y son las grasas trans. ¿Alguna vez escuchaste hablar de ellas? Muchos países, como te decía, ya las prohíben, pero están presentes todavía en muchos productos de otros países.
Estas son grasas que fueron modificadas para durar más tiempo, para mejorar la textura de un producto, para hacer que los productos sean más atractivos, pero a costa de tu salud están en galletitas, snacks, productos de panadería industriales, comidas congeladas. Básicamente hace que el alimento dure meses o años sin descomponerse.
Y esto es clave. Si un alimento no se descompone, tampoco es algo que tu cuerpo reconozca como natural. Es como plastificar un alimento. Le agregan vida útil al producto, pero le quitan vida a tu cuerpo. Estos son uno de los principales factores que aumenta el riesgo cardiovascular. Por eso es importante aprender a identificarlos y evitarlas.
Vamos a lo mismo que te decía el sodio. Trata de evitar los ultraprocesados porque casi todo lo que viene en paquete puede contener o mucho sodio o mucha grasa. trans. Y ahora vamos a lo más importante, regla de oro, lo que realmente funciona. Si quieres vivir más, si quieres prevenir enfermedades, si querés cuidar a tu corazón, vuelve a la comida real.
Si un producto tiene una lista interminable de ingredientes que quizás ni siquiera puedas pronunciarlos de nombres tan raros que tienen, eso no es comida, es un producto industrial. Un consejo muy simple, pero poderoso, obviamente, come alimentos que se echen a perder rápido. Sí, así como me estás escuchando, alimentos que se echen a perder rápido, porque eso significa que no tiene conservantes.
Una fruta que se pudre en pocos días porque tiene vida, por eso se pudre la fruta. Eso es lo que tu cuerpo necesita. Come alimentos frescos, reales, frutas, verduras, proteínas de calidad, grasas saludables como las que te mencioné antes. Lo que puedes hacer es un pan casero integral, por ejemplo, lo cortas en rodajitas y lo guardas en el freezer.
Eso es lo que hago yo, porque obviamente hago un pan y a los dos días ya se echó a perder porque no tiene conservantes. Entonces, utilizer como herramienta poderosa. Yo compro frutillas cuando están más económicas, cuando salen más baratas y las congelo. lo mismo la palta o el aguacate. Elijo el momento más barato del aguacate y lo congelo.
Obviamente el aguacate congelado no tiene la misma textura, pero la verdad que tengo aguacate a buen precio todo el año y algo muy saludable. Y ahora sí te dejo un dato impactante. Ocho de cada 10 enfermedades cardiovasculares se puede prevenir. Estamos hablando de millones de muertes en el año y gran parte de eso depende de las decisiones que tomas todos los días.
Sobre todo en cada comida. Yo ya te mostré cuáles son los principales culpables que están dañando tu corazón. A partir de ahora ya no es desconocimiento, es decisión. Podés compartir esto, podés aplicarlo en tu día a día y podés ayudar a otras personas a que conozcan esta información.
Y ahora me gustaría leerte en comentarios qué es lo más raro que viste alguna vez en una etiqueta. ¿Qué nombre te llamó la atención? ¿Y qué es lo más tóxico que sentís que consumiste esta semana? Hacémelo saber en comentarios.