🚨ÚLTIMO MINUTO Al menos 23 mu3rtos tras caída de bus a un abismo en… Ver más

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**¡ÚLTIMO MINUTO! Autobús cae a un abismo y deja al menos 23 muertos… las imágenes del rescate en el río son desgarradoras**

En un tramo de carretera de montaña, un autobús de pasajeros se precipitó por un abismo y terminó destrozado a medio camino entre el precipicio y el cauce de un río. El saldo preliminar que manejan las autoridades es de al menos 23 personas fallecidas y varios heridos de gravedad. La escena que se observa en las primeras fotografías es de verdadera tragedia: el vehículo completamente destrozado sobre la ladera, rescatistas con chalecos reflectantes subiendo y bajando el terreno escarpado, elementos de policía dentro del agua y el esfuerzo desesperado por sacar cuerpos y posibles sobrevivientes entre las rocas y la corriente.

El accidente ocurrió en una zona de pendientes pronunciadas, donde la carretera corre paralela a un cañón profundo. Según los primeros reportes, el autobús perdió el control, se salió de la cinta asfáltica y se precipitó varios metros ladera abajo hasta quedar detenido de forma violenta entre la vegetación, las rocas y el lecho del río. El impacto fue tan fuerte que la estructura del vehículo quedó irreconocible: el techo aplastado, los costados abiertos y partes del chasis retorcidas como papel.

Desde las primeras horas del operativo se activó un dispositivo interinstitucional. Elementos de Protección Civil, bomberos, policía estatal y personal de rescate acuático se desplegaron de inmediato. En las imágenes se observa a varios rescatistas con chalecos amarillos y naranjas trabajando directamente en la zona del impacto, mientras otros intentan estabilizar el terreno para evitar más deslizamientos. Algunos agentes de policía se encuentran dentro del río, con el agua hasta las rodillas o más arriba, intentando localizar víctimas que pudieran haber sido arrastradas por la corriente.

El trabajo es extremadamente complicado. La pendiente es empinada, el terreno es inestable y el acceso se limita a una vereda estrecha por donde apenas pueden subir y bajar los equipos. Los rescatistas tienen que cargar camillas, herramientas y material de extricación a mano, bajo el riesgo constante de que alguna roca se desprenda. El ruido del agua del río se mezcla con las órdenes de los jefes de grupo y con el sonido de las ambulancias que esperan en la parte alta de la carretera.

Testigos que circulaban por la zona minutos antes del accidente aseguran haber visto al autobús circular a alta velocidad en un tramo de curvas. Otros mencionan que el vehículo parecía tener problemas de frenos o que el conductor intentó corregir la trayectoria en el último momento. Hasta ahora no hay una versión oficial de la causa, pero la Fiscalía ya abrió carpeta de investigación y los peritos de Tránsito trabajan para determinar si hubo falla mecánica, exceso de velocidad, fatiga del conductor o alguna condición de la carretera que haya contribuido al desastre.

Entre las víctimas se reportan hombres, mujeres y al menos varios menores de edad. Familias completas viajaban juntas. Algunos pasajeros se dirigían a visitar parientes en comunidades cercanas; otros regresaban de compromisos laborales o de algún evento. La mayoría, como ocurre en este tipo de tragedias, eran personas de escasos recursos que utilizaban el transporte público de media distancia por ser la opción más económica.

El trabajo de identificación de los cuerpos será lento y doloroso. Muchos de los fallecidos quedaron atrapados entre los hierros del autobús o fueron lanzados varios metros lejos del vehículo. Los rescatistas han tenido que utilizar equipo especial para cortar metal y para estabilizar el chasis antes de poder extraer a las víctimas. Cada cuerpo que logran sacar es trasladado con dificultad por la ladera hasta el punto donde esperan las ambulancias y los vehículos forenses.

Las autoridades han pedido a la población que no se acerque a la zona para no obstaculizar las labores. El tramo de carretera permanece cerrado y se espera que el operativo continúe durante varias horas más, posiblemente hasta la noche. Personal de psicología de emergencia también fue activado para atender a los familiares que ya empiezan a llegar al lugar preguntando por sus seres queridos.

Esta es una de esas tragedias que sacuden a todo un estado. Un autobús lleno de personas que salieron de sus casas con la esperanza de llegar a su destino y que terminaron en el fondo de un abismo. Las imágenes del vehículo destrozado sobre la ladera, de los rescatistas trabajando dentro del río y de las camillas siendo cargadas cuesta arriba ya circulan con fuerza y generan una ola de consternación.

Mientras los equipos de emergencia siguen buscando posibles sobrevivientes y recuperando cuerpos, la pregunta que queda en el aire es la misma de siempre: ¿cuántas veces más tendremos que ver este tipo de escenas antes de que se tomen medidas reales en materia de seguridad vial en zonas de montaña? Por ahora, el silencio del cañón solo se interrumpe con el ruido del agua y con el esfuerzo de quienes intentan rescatar lo que queda de esta tragedia.

El saldo de al menos 23 muertos ya es una herida profunda. Y las labores de rescate continúan bajo el sol, entre rocas, agua y dolor.