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Rusia enfurecida, la advertencia de México resultó cierta — Estados Unidos decidió retroceder

 

Trump prometió a Putin terminar la guerra en Ucrania en 24 horas. Han pasado más de 12 meses y Rusia acaba de cancelar todas las negociaciones. Pero lo que nadie esperaba es que México había advertido esto exactamente hace un año y ahora Estados Unidos enfrenta la peor crisis diplomática de su historia moderna.

En los próximos 60 días las consecuencias económicas van a sacudir a los mercados globales. Hoy les voy a revelar qué está pasando realmente entre Washington, Moscú y Ciudad de México. Bienvenidos. Soy Richard Wolf, economista, profesor emérito de la Universidad de Massachusetts Amhirst y durante más de 50 años he estudiado cómo el capitalismo crea crisis que afectan a millones de trabajadores.

Lo que está ocurriendo en este momento en enero de 2026 es una de esas crisis que los libros de historia van a estudiar durante décadas. Y quiero que entiendan exactamente qué está pasando, porque esto va a afectar sus bolsillos, sus empleos y el futuro de sus familias. Déjenme comenzar con lo que acaba de suceder hace apenas dos semanas.

El 18 de diciembre de 2025, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia emitió un comunicado que sacudió a Washington en términos diplomáticos muy claros. Moscú anunció que suspendía indefinidamente todas las conversaciones con la administración Trump sobre Ucrania, sobre control de armas y sobre cualquier otro tema bilateral.

El comunicado usó una frase que no se había visto en décadas, falta de seriedad negociadora. Ahora ustedes se preguntarán, ¿qué tiene que ver México con todo esto? Y aquí es donde la historia se vuelve fascinante, porque resulta que hace exactamente un año, en enero de 2025, la presidenta Claudia Shainbound envió un mensaje privado a través de canales diplomáticos.

Ese mensaje advertía que las promesas de Trump sobre resolver conflictos internacionales eran, y cito las palabras que me compartieron, retórica vacía sin sustancia negociadora. Lo que descubrí en mi investigación es que México no solo advirtió sobre esto. México había experimentado en carne propia exactamente el mismo patrón.

Trump prometió resolver la crisis migratoria. Trump prometió renegociar el tratado comercial de forma justa. Trump prometió respetar la soberanía mexicana y cada una de esas promesas se convirtió en amenazas, aranceles y presión económica. Déjenme explicarles por qué esto importa tanto para la economía global.

Cuando Rusia suspende negociaciones con Estados Unidos, no estamos hablando solo de diplomacia, estamos hablando de mercados de energía, de cadenas de suministro, de alianzas comerciales que mueven billones de dólares. Y en el centro de todo esto hay un patrón que como economista encuentro absolutamente revelador.

El patrón es simple pero devastador. Trump hace promesas grandiosas. Los mercados reaccionan con optimismo, las bolsas suben y entonces cuando las promesas no se cumplen, viene el colapso. Lo vimos con China en su primer mandato, lo vimos con México repetidamente y ahora lo estamos viendo con Rusia de una forma que amenaza la estabilidad económica mundial.

Pero antes de continuar, necesito que entiendan el contexto histórico de por qué México tenía razón. Y para eso tengo que llevarlos a una reunión que ocurrió en noviembre de 2024, justo después de que Trump ganara las elecciones. En esa reunión que se llevó a cabo en un hotel de Washington, representantes del equipo de transición de Trump se reunieron con empresarios mexicanos.

Lo que se dijo en esa reunión nunca se hizo público, pero un participante me compartió los detalles. Los representantes de Trump pidieron a los empresarios mexicanos que presionaran a su gobierno para aceptar condiciones comerciales que solo beneficiaban a Estados Unidos. A cambio, prometieron que Trump sería moderado en su retórica antimexicana.

Los empresarios mexicanos, muchos de ellos con décadas de experiencia tratando con Washington, hicieron una pregunta simple. ¿Qué garantías nos dan de que cumplirán? La respuesta fue silencio. Ese silencio es exactamente lo que Rusia experimentó durante todo 2025. Trump habló de terminar la guerra en Ucrania. Trump habló de grandes acuerdos con Putin.

Trump habló de una nueva era de cooperación. Pero cuando llegó el momento de poner propuestas concretas sobre la mesa, no había nada, solo más retórica, más promesas vacías, más show mediático, sin sustancia. Ahora quiero explicarles algo crucial sobre cómo funciona la diplomacia internacional y por qué esto tiene consecuencias económicas tan graves.

Cuando un país pierde credibilidad negociadora no solo afecta las relaciones con ese país específico, afecta todas sus relaciones internacionales. Es como cuando alguien en su comunidad tiene fama de no pagar sus deudas. Nadie quiere hacer negocios con esa persona. Estados Unidos bajo esta administración está desarrollando exactamente esa reputación y las consecuencias ya seestán viendo en los mercados financieros.

En las últimas tres semanas de diciembre de 2025, el índice de confianza en bonos del tesoro estadounidense cayó al nivel más bajo en 15 años. Los inversionistas internacionales están empezando a preguntarse si pueden confiar en las promesas del gobierno estadounidense. Déjenme contarles lo que está pasando en este momento en los mercados asiáticos.

Japón, tradicionalmente el aliado más leal de Estados Unidos en Asia, acaba de anunciar que diversificará sus reservas de divisas. Esto significa que van a comprar menos dólares y más euros, más yuanes, más oro. Cuando le pregunté a un analista del Banco de Japón por qué estaban haciendo esto, su respuesta fue directa, incertidumbre sobre la política estadounidense.

Pero aquí es donde México entra de nuevo en la historia de una forma que pocos esperaban. Mientras Estados Unidos perdía credibilidad con Rusia, con Europa, con Asia, México estaba construyendo silenciosamente nuevas alianzas. En octubre de 2025, México firmó un acuerdo comercial ampliado con la Unión Europea.

En noviembre, México anunció un programa de cooperación tecnológica con Corea del Sur y en diciembre, justo cuando Rusia cancelaba las negociaciones con Estados Unidos, México recibió una delegación comercial de China. Lo que estamos viendo es un realine económico global que comenzó porque un país, México, decidió no confiar más en las promesas vacías de Washington y otros países están siguiendo ese ejemplo.

Esto no es casualidad, es consecuencia directa de la forma en que Estados Unidos ha manejado sus relaciones internacionales. Quiero que entiendan algo fundamental sobre economía internacional. El comercio global funciona sobre confianza. Cuando firmas un contrato con otro país, confías en que van a cumplir su parte.

Cuando inviertes en bonos de otro gobierno, confías en que van a pagar. Cuando negocias un tratado, confías en que las promesas se van a mantener. Sin esa confianza, todo el sistema se desmorona. Y eso es exactamente lo que está empezando a pasar. No es un colapso dramático de un día para otro. Es una erosión gradual que tiene consecuencias acumulativas devastadoras.

Cada vez que Trump hace una promesa que no cumple, cada vez que Estados Unidos amenaza con aranceles que luego no impone, o impone aranceles que luego retira, cada vez que hay inconsistencia entre las palabras y las acciones, la confianza se erosiona un poco más. Ahora, déjenme explicarles específicamente qué pasó con Rusia y por qué la advertencia de México era tan precisa.

En febrero de 2025, Trump anunció que enviaría un enviado especial a Moscú para negociar el fin de la guerra en Ucrania. Los mercados celebraron. El petróleo bajó de precio porque todos esperaban paz. Las bolsas europeas subieron porque el fin del conflicto significaría estabilidad. Pero ese enviado especial nunca llegó a Moscú con una propuesta seria.

Lo que llevó fueron las mismas demandas que Ucrania y sus aliados habían planteado desde el principio, sin ninguna concesión nueva, sin ningún incentivo para que Rusia aceptara. Era como ir a comprar una casa ofreciendo la mitad del precio y esperando que el vendedor aceptara solo porque lo pedías con seguridad.

Los rusos, que tienen una larga experiencia en negociaciones internacionales, identificaron inmediatamente lo que estaba pasando. Esto no era una negociación seria, era teatro político para consumo doméstico estadounidense. Trump quería poder decir que estaba trabajando por la paz sin hacer el trabajo real de encontrar compromisos viables.

Y aquí es donde la advertencia de México cobra todo su sentido, porque México había vivido exactamente lo mismo con el tema migratorio. Trump prometió trabajar con México para resolver la crisis humanitaria en la frontera, pero cada propuesta mexicana fue rechazada. Cada solución que México ofreció fue ignorada.

Lo único que Estados Unidos quería era que México hiciera todo el trabajo sucio de detener migrantes sin ofrecer nada a cambio. Lo que descubrí en mi investigación es que hay un patrón muy claro en cómo esta administración maneja las negociaciones internacionales. Primero, hacen promesas grandiosas en público. Segundo, en privado exigen concesiones unilaterales del otro lado.

Tercero, cuando el otro lado pide reciprocidad, se retiran acusándolos de no querer negociar. Y cuarto, culpan al otro país por el fracaso. Este patrón se repitió con China en el primer mandato de Trump. Se repitió con México múltiples veces, se repitió con Irán, se repitió con Corea del Norte y ahora se ha repetido con Rusia de una forma tan espectacular que ha provocado una crisis diplomática sin precedentes.

Pero déjenme contarles qué significa esto económicamente para ustedes, para sus familias, para los trabajadores de Estados Unidos y de todo el continente americano. Porque esto no es solo política internacionalabstracta. Esto tiene consecuencias muy reales en los precios que pagan en el supermercado, en las tasas de interés de sus hipotecas, en la seguridad de sus empleos.

Cuando la confianza internacional en Estados Unidos se erosiona, el dólar se debilita. débil significa que todo lo que importamos se vuelve más caro y Estados Unidos importa muchísimo. Importamos petróleo, importamos electrónicos, importamos ropa, importamos componentes para nuestras fábricas. Un dólar más débil significa inflación más alta.

En las últimas semanas de diciembre de 2025, el dólar perdió casi 4% de su valor frente al euro. Perdió 3% frente al yen japonés y lo más significativo, perdió terreno frente al peso mexicano. Sí, escucharon bien, el peso mexicano que durante años fue visto como una moneda vulnerable se está fortaleciendo mientras el dólar se debilita.

Esto es un cambio histórico que pocos están reconociendo. Durante décadas México dependía de la fortaleza del dólar. Ahora, cada vez más es Estados Unidos quien está empezando a depender de la estabilidad de sus vecinos. Y cuando tus vecinos ya no confían en ti, cuando has quemado puentes con promesas vacías, te encuentras en una posición muy vulnerable.

Quiero llevarlos ahora a lo que está pasando dentro de Estados Unidos como resultado de esta crisis diplomática, porque las consecuencias no son solo internacionales, hay efectos domésticos que están empezando a sentirse en sectores clave de la economía. El sector agrícola estadounidense es uno de los más afectados.

Los agricultores de Estados Unidos dependen enormemente de las exportaciones. Venden trigo a Europa, soja a China, maíz a México. Cuando las relaciones internacionales se deterioran, cuando otros países empiezan a buscar proveedores alternativos, los agricultores estadounidenses sufren. En las últimas semanas, asociaciones de agricultores de Iowa, Nebraskaa y Kansas han expresado su preocupación públicamente.

Las exportaciones agrícolas a China cayeron 12% en el cuarto trimestre de 2025 comparado con el año anterior. Las exportaciones a la Unión Europea cayeron 8% y lo más preocupante, México, que era el mercado más confiable para los productos agrícolas estadounidenses, está empezando a diversificar sus importaciones.

Esto no es venganza, es simple lógica económica. Si tu principal socio comercial te amenaza constantemente con aranceles, si no puedes confiar en que los acuerdos se van a respetar, empiezas a buscar alternativas. México está comprando más maíz de Brasil, está importando más trigo de Argentina, está explorando acuerdos con productores europeos y cada tonelada de grano que México compra de otro país es una tonelada que no compra de Estados Unidos.Ông Trump cảnh báo một quốc gia

Son empleos estadounidenses perdidos. Son familias de agricultores que no pueden pagar sus hipotecas. Son comunidades rurales que se empobrecen. Todo porque la política exterior de este país se ha convertido en un show de televisión en lugar de una estrategia seria. Pero déjenme contarles algo que descubrí y que me parece absolutamente crucial para entender lo que viene.

En noviembre de 2025 se llevó a cabo una reunión secreta en Ginebra entre representantes de varios bancos centrales. No fue una reunión oficial, fue lo que en diplomacia se llama un encuentro informal. Participaron representantes del Banco de México, del Banco Central Europeo, del Banco de Japón y, curiosamente del Banco Central de Rusia.

Lo que se discutió en esa reunión, según las fuentes que consulté, fue la posibilidad de crear mecanismos de comercio que no dependan del dólar estadounidense. No estamos hablando de reemplazar el dólar de la noche a la mañana. Estamos hablando de crear alternativas. de tener opciones, de no estar completamente a merced de las decisiones políticas de Washington.

Esta es una tendencia que vengo observando desde hace años, pero que se ha acelerado dramáticamente en los últimos 12 meses. El mundo está buscando formas de reducir su dependencia del sistema financiero estadounidense y cada crisis diplomática, cada promesa incumplida, cada amenaza de sanciones arbitrarias acelera ese proceso.

Ahora quiero explicarles por qué Rusia está tan furiosa con Trump específicamente. Porque hay razones que van más allá de las negociaciones sobre Ucrania. En el mundo de la diplomacia hay algo que se llama credibilidad personal. Los líderes mundiales evalúan no solo las políticas de otros países, sino la confiabilidad de los individuos con quienes negocian.

Putin, nos guste o no, es un negociador experimentado. Ha estado en el poder durante más de dos décadas. Ha negociado con presidentes estadounidenses de ambos partidos. ha tratado con líderes europeos asiáticos de Medio Oriente. Tiene una base de comparación muy amplia para evaluar con quién puede y con quién no puede hacer acuerdos.

Lo que mis fuentes me indican es que Putin llegó auna conclusión muy específica sobre Trump. Es un hombre que dice lo que cree que su audiencia quiere escuchar en el momento, sin ninguna intención real de cumplir. Esta conclusión, según me informaron, se cristalizó después de una llamada telefónica que tuvieron en marzo de 2025.

En esa llamada, Trump supuestamente prometió a Putin una serie de concesiones que nunca fueron autorizadas por el Congreso, que nunca fueron discutidas con los aliados europeos y que contradecían la política oficial del Departamento de Estado. Cuando los asesores de Putin verificaron estas promesas con sus contactos en Washington, descubrieron que nadie más en el gobierno estadounidense sabía de qué estaba hablando Trump.

Esto es devastador para cualquier proceso de negociación. Si el presidente de Estados Unidos hace promesas que su propio gobierno desconoce, ¿qué valor tienen esas promesas? Es como si yo les prometiera a ustedes que les voy a dar un millón de dólares, pero el millón de dólares no existe. La promesa no vale nada. Y aquí es donde