Guerra de versiones y egos en Canal 13: La polémica salida de Laila Roth del programa de Mario Pergolini que sacude la farándula
En el vertiginoso mundo de la televisión argentina, nada es lo que parece. Lo que el público consume frente a la pantalla suele ser apenas la punta del iceberg de una estructura sostenida por tensiones, egos y un ritmo de trabajo que no admite fisuras. El reciente escándalo que envuelve la salida de la humorista Laila Roth del ciclo “Otro día perdido”, conducido por el emblemático Mario Pergolini en Canal 13, es el ejemplo perfecto de cómo una despedida “cordial” puede transformarse en un campo de batalla de relatos cruzados.

A principios de febrero de 2026, la noticia de la desvinculación de Roth cayó como una sorpresa a medias. En un principio, la narrativa oficial —impulsada tanto por la producción como por la propia comediante— sugería una salida planificada y armoniosa. El motivo esgrimido fue la necesidad de Laila de enfocarse en su carrera internacional, con giras de stand up programadas en México, España y Estados Unidos, además de proyectos cinematográficos. Sin embargo, en los pasillos de la emisora y en los programas de espectáculos más incisivos, la historia que se cuenta es mucho más oscura y picante.
El origen del conflicto: Vacaciones y compromiso bajo la lupa
Según trascendió desde el “riñón” de Canal 13, la relación entre Roth y la producción comenzó a erosionarse mucho antes del anuncio oficial. El primer foco de conflicto habría sido un pedido de vacaciones apenas semanas después del inicio de las grabaciones del programa. Para un formato diario que exige ensayos, estructura y una química constante entre sus integrantes, la ausencia de una pieza clave en su etapa de consolidación fue vista como un desplante.

A esto se sumaron las constantes solicitudes de días libres para cumplir con presentaciones personales de stand up. Si bien la comediante explicó que ya venía con este ritmo de trabajo desde sus días en Luzu TV —donde el formato permitía cierta flexibilidad—, la televisión abierta tiene reglas mucho más estrictas. “La tele no perdona que faltes; no te podés enfermar, no podés faltar”, comentaron analistas del sector, señalando que la falta de sincronía entre las ambiciones personales de Roth y las exigencias de Pergolini fue el combustible inicial del incendio.
Egos, guiones y el “Pony” de la discordia
Pero los rumores no se detuvieron en la agenda de viajes. Fuentes cercanas a la producción, en conversaciones fuera de micrófono, han sido letales con la calificación profesional de la humorista. Se habla de “llegadas tarde sistemáticas” y de una aparente dificultad para memorizar los guiones, lo que retrasaba la dinámica de grabación y generaba un ambiente de fastidio en el equipo técnico y en sus compañeros, Mario Pergolini y Agustín “Soy Rada” Aristarán.
La palabra que más resuena en los pasillos es “ego”. Algunos integrantes del programa habrían definido la actitud de Roth como la de una “diva sin sentido”, llegando a utilizar la expresión popular de que “se subió al pony”. Este supuesto cambio de actitud, sumado a lo que algunos percibieron como una falta de compromiso con el proyecto diario, habría sido lo que finalmente decidió a la producción a buscar un reemplazo inmediato.
La defensa de Laila: Priorizar la carrera frente a la “trituradora” televisiva
Fiel a su estilo, Laila Roth no se quedó callada y utilizó sus redes sociales para dar su versión de los hechos, intentando bajarle el tono a la polémica. En su relato, la decisión fue puramente profesional y personal. Explicó que el 2024 había sido un año de pausa en sus giras, lo que le permitió aceptar el desafío de la televisión, pero que el 2026 la encontraba con una demanda internacional imposible de ignorar.
“El año pasado pude decir que sí porque tenía tiempo, pero este año seguir en el programa significaba poner en pausa mi carrera de comediante, y eso tenía un costo de cansancio que no quería pagar”, aclaró Roth. Además, destacó el excelente trato recibido por parte de Pergolini y negó cualquier tipo de pelea interna, atribuyendo los rumores a la necesidad de los medios de generar conflicto donde no lo hay.
Sin embargo, la rapidez con la que se anunció a su reemplazante, Evelyn Von Brocke, sugiere que la producción ya estaba preparada para el cambio. Von Brocke, una panelista con vasta experiencia en el manejo de internas televisivas y una personalidad fuerte, llega para aportar una dinámica diferente al trío conductor.
El veredicto del público y el futuro del ciclo
En las redes sociales, el público se encuentra dividido. Por un lado, están los seguidores de la comediante que celebran su apuesta por el crecimiento internacional y critican la “rigidez” de la televisión tradicional. Por otro, los espectadores más clásicos y críticos de la farándula ven en su salida una lección de profesionalismo, comparando este episodio con viejos conflictos de la era CQC de Pergolini.
¿Fue una salida voluntaria o una invitación elegante a retirarse? Lo cierto es que “Otro día perdido” continúa su marcha, ahora con una nueva cara, pero con la sombra de una interna que promete seguir dando que hablar. En la televisión argentina, los silencios suelen decir mucho más que las palabras, y la huella que dejó Laila Roth en los pasillos de Canal 13 parece estar lejos de borrarse. La pregunta queda flotando en el aire: ¿está la televisión abierta preparada para convivir con las nuevas estrellas digitales y sus agendas globales, o sigue siendo una trituradora de talentos que exige lealtad absoluta?