Si te pusiste la vacuna del COVID.

Si te pusiste la vacuna del COVID, es importante que sepas que esta sigue siendo una de las herramientas más eficaces para prevenir enfermedades graves, hospitalizaciones y muertes asociadas al virus.
Aunque muchas personas ya no perciben al COVID-19 como una amenaza inmediata, el virus continúa circulando y mutando, por lo que la vacunación sigue teniendo un papel clave en la protección individual y colectiva, especialmente para personas mayores, con enfermedades crónicas o sistemas inmunológicos debilitados.
Después de vacunarte, es normal haber experimentado efectos secundarios leves como dolor en el brazo, cansancio, fiebre o dolor de cabeza. Estos síntomas suelen desaparecer en pocos días y son una señal de que tu sistema inmunológico está respondiendo adecuadamente.
En casos poco frecuentes pueden presentarse reacciones más intensas, por lo que siempre es recomendable consultar a un profesional de la salud si los síntomas son persistentes o preocupantes. También es importante recordar que la vacuna no evita al cien por ciento el contagio, pero sí reduce significativamente el riesgo de complicaciones graves.
Otro punto que debes tener en cuenta es que la protección de la vacuna disminuye con el tiempo. Por esta razón, las dosis de refuerzo se han vuelto una recomendación habitual, sobre todo frente a nuevas variantes del virus. Mantener tu esquema de vacunación actualizado puede marcar la diferencia en la gravedad de la enfermedad si llegas a contagiarte.
Además, combinar la vacunación con hábitos como el lavado de manos, la ventilación de espacios cerrados y el cuidado al estar enfermo sigue siendo una estrategia responsable. Finalmente, haberte vacunado no solo te protege a ti, sino que también contribuye al bienestar de tu comunidad.
Al reducir la propagación del virus y la presión sobre los sistemas de salud, ayudas a proteger a quienes no pueden vacunarse o tienen mayor riesgo. La información clara y basada en evidencia es fundamental para tomar decisiones conscientes sobre tu salud, por lo que mantenerse informado y acudir a fuentes confiables sigue siendo tan importante como la vacuna misma.