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25 AÑOS DESPUÉS, SUS HISTORIAS VUELVEN A CONMOVER: ELLOS SON LOS TRES SALVADOREÑOS QUE MURIERON EN LOS ATENTADOS DEL 11 DE SEPTIEMBRE
Hay fotografías que parecen pertenecer al pasado, pero que cada vez que vuelven a aparecer logran detener el tiempo por unos segundos. Una de ellas muestra las Torres Gemelas cubiertas por una enorme nube de humo y, junto a esa imagen, los rostros de tres personas que tenían algo en común: sus vidas quedaron marcadas para siempre por la tragedia del 11 de septiembre de 2001.
Se trata de Ana Gloria Pocasangre de Barrera, Elsy Carolina Osorio y Harold Lizcano, tres personas vinculadas con El Salvador que murieron durante los atentados terroristas en Estados Unidos. Sus nombres forman parte del Memorial del 11 de Septiembre en Nueva York.
Han pasado 25 años, pero detrás de esos nombres siguen existiendo historias familiares, sueños interrumpidos y recuerdos que para sus seres queridos nunca quedaron en el pasado.
EL ÚLTIMO VIAJE DE ANA GLORIA
Ana Gloria Pocasangre de Barrera tenía 49 años y era originaria de Soyapango, San Salvador. Mantenía fuertes vínculos entre El Salvador y Estados Unidos y viajaba con frecuencia. Aquella mañana del 11 de septiembre abordó el vuelo 175 de United Airlines en Boston. Su destino final no era Nueva York: viajaba hacia Los Ángeles como parte de su regreso a El Salvador.
El vuelo fue secuestrado y, a las 9:03 de la mañana, terminó impactando contra la Torre Sur del World Trade Center.
Para su familia, las primeras horas fueron de desesperación.
Las noticias hablaban de aviones secuestrados, edificios en llamas y una ciudad sumida en el caos. Sus familiares sabían que Gloria acostumbraba viajar en vuelos de United Airlines y comenzaron a intentar averiguar si ella estaba entre los pasajeros.
Finalmente, la terrible noticia fue confirmada.
Gloria, conocida cariñosamente como “Yaya” por su familia, nunca llegó a su destino. Sus seres queridos tuvieron que enfrentar una pérdida imposible de comprender aquella mañana.
Su nombre permanece inscrito en el Memorial del 11 de Septiembre, en el panel correspondiente a la Torre Sur.
ELSY CAROLINA: UNA VIDA QUE APENAS COMENZABA
La segunda historia es la de Elsy Carolina Osorio.
Tenía apenas 27 años.
Había llegado a Estados Unidos cuando tenía 13 años y con el paso del tiempo construyó una vida en Nueva York. De acuerdo con los registros citados por medios salvadoreños, trabajaba en el piso 83 de la Torre Norte, en oficinas de General Telecom.
Era joven, tenía proyectos y todavía tenía muchos capítulos por escribir.
Pero aquella mañana todo cambió.
Después del impacto contra la Torre Norte, Elsy alcanzó a comunicarse con familiares, según los registros publicados sobre su caso. Después, su familia dejó de tener noticias de ella.
Pasaron las horas.
Luego los días.
La esperanza comenzó a mezclarse con el miedo hasta que finalmente su muerte fue confirmada.
Hoy, su nombre aparece entre los miles de nombres grabados en el Memorial.
HAROLD LIZCANO, EL CONTADOR QUE TAMPOCO REGRESÓ
La tercera historia corresponde a Harold Lizcano.
A diferencia de Gloria y Elsy, Harold había nacido en Nueva York, pero tenía raíces salvadoreñas. Vivía en Queens y trabajaba como contador para la firma Carr Futures, ubicada en el piso 92 de la Torre Norte.
Su vida también quedó detenida aquella mañana.
Mientras millones de personas observaban las imágenes de las torres desde sus televisores, Harold se encontraba dentro de uno de aquellos edificios.
Nunca salió.
Su nombre está inscrito en el Memorial junto a los de las otras víctimas de la Torre Norte.
TRES NOMBRES, TRES VIDAS, UNA MISMA TRAGEDIA
Las historias de estos tres salvadoreños fueron completamente diferentes.
Gloria estaba viajando.
Elsy trabajaba en una oficina.
Harold desempeñaba su profesión en otra empresa.
No tenían por qué conocerse.
Sus caminos probablemente nunca se habían cruzado.
Pero una mañana de septiembre los convirtió en parte de una misma historia.
El 11 de septiembre de 2001, cuatro aviones comerciales fueron secuestrados. Dos impactaron contra las Torres Gemelas, otro contra el Pentágono y el cuarto cayó en Pensilvania después de que pasajeros y tripulantes intentaran recuperar el control. En total, 2,977 personas murieron en los atentados.
Entre esas miles de víctimas estaban ellos.
Tres personas relacionadas con El Salvador cuyos nombres hoy forman parte de la memoria de aquella tragedia.
Y quizás uno de los detalles más dolorosos es que detrás de cada nombre existe una familia.
Personas que esperaron llamadas.
Familiares que buscaron información.
Padres que tuvieron que aceptar que sus hijos no regresarían.
Hermanos que recibieron una noticia que cambiaría sus vidas para siempre.
Con motivo del 25 aniversario, medios salvadoreños han vuelto a contar estas historias para recordar que el 11-S no fue solamente una tragedia ocurrida en Nueva York. También dejó huellas profundas en familias de distintos países, incluido El Salvador.
Hoy, donde alguna vez se levantaron las Torres Gemelas, existen dos enormes piscinas rodeadas por los nombres de quienes murieron.
Allí están los nombres de Gloria.
Elsy.
Harold.
Tres nombres entre miles.
Tres historias entre miles.
Tres familias que tuvieron que aprender a vivir con una ausencia que nunca pudo llenarse.
Y mientras las fotografías del 11 de septiembre continúan circulando por las redes sociales, quizá sea importante detenerse un momento antes de pasar a la siguiente publicación.
Porque aquellos rostros no son solamente parte de una fotografía antigua.
Fueron personas reales. Tenían familia, trabajo, sueños y planes para el futuro.
Y hace 25 años, sin saberlo, salieron de casa por última vez.
Hoy sus nombres siguen ahí, grabados en piedra, para recordar que detrás de una de las fechas más conocidas de la historia existen miles de historias personales que nunca deben ser olvidadas.