Colegio cerró sus puertas a la hora exacta y dejó a decenas de escolares esperando en plena calle. ![]()
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El colegio Carlos Cueto Fernandini, ubicado en Ica, generó la indignación de algunos padres de familia luego de que decenas de estudiantes se quedaran fuera de la institución por llegar minutos después de la hora establecida para el ingreso. Según las denuncias de los apoderados, entre los afectados habría niños de apenas 7 años, una situación que ha abierto el debate sobre la puntualidad, la disciplina escolar y la seguridad de los estudiantes.
Los padres señalaron que algunos escolares llegan en movilidades que los dejan directamente en los exteriores del plantel. Sin embargo, cuando los vehículos llegan después de la hora establecida y encuentran el portón cerrado, los niños pueden terminar esperando en plena vía pública, sin poder ingresar a sus aulas ni contar necesariamente con un adulto que permanezca a su lado.
La preocupación de las familias es que no todos los estudiantes tienen la edad suficiente para resolver por sí solos una situación de este tipo. Algunos son pequeños y dependen de sus padres, de los conductores de las movilidades escolares o del personal de la institución para llegar de manera segura a sus salones. Por eso, los apoderados piden que los alumnos que lleguen tarde puedan ingresar al colegio y esperar dentro del plantel, en un espacio seguro, en lugar de permanecer en la calle expuestos a posibles peligros.
Ante las críticas, el colegio se defendió señalando que ningún niño llega solo a la institución y que la responsabilidad de llevarlos puntualmente corresponde a sus padres. Desde esta postura, si los estudiantes llegan tarde, también habría que evaluar la organización familiar y la disciplina que se les enseña en casa. La institución sostiene que los adultos deben asegurarse de que sus hijos salgan con suficiente anticipación para cumplir con el horario escolar.
Este argumento también plantea una reflexión sobre el ejemplo que los padres dan a sus hijos. Si los adultos acostumbran llegar tarde, no respetan los horarios o dejan todo para el último momento, los niños pueden terminar adoptando esos mismos hábitos. Por ello, quienes respaldan la postura del colegio consideran que la puntualidad no es únicamente una obligación de los estudiantes, sino una responsabilidad que debe enseñarse desde el hogar mediante el ejemplo y la organización diaria.
Quienes apoyan la decisión de la institución consideran que los colegios tienen derecho a establecer horarios de ingreso y exigir que se respeten. Señalan que la puntualidad es parte de la formación de los estudiantes y que llegar tarde constantemente puede interrumpir las clases, afectar el aprendizaje y dificultar el cumplimiento de las normas. También sostienen que los padres deben asumir su responsabilidad y no esperar que el colegio resuelva todas las consecuencias de una mala organización familiar.
Por otro lado, hay quienes consideran que, aunque la puntualidad es importante y debe enseñarse desde pequeños, dejar a los escolares fuera del colegio puede representar un riesgo, especialmente cuando se trata de niños de corta edad. Afirman que una cosa es registrar una tardanza, informar a los padres y aplicar medidas correctivas, y otra distinta es permitir que los estudiantes permanezcan en la vía pública sin garantizar que estén en un lugar seguro.
La discusión está dividida entre quienes creen que las instituciones deben hacer respetar sus reglas y quienes consideran que también deben buscar soluciones para proteger a los estudiantes. Para muchas familias, enseñar responsabilidad y puntualidad es fundamental, pero también es necesario encontrar una manera de corregir las tardanzas sin exponer a los niños a situaciones peligrosas.
¿Crees que los padres deben asumir la responsabilidad cuando sus hijos llegan tarde al colegio?
¿Estás de acuerdo con la postura de la institución de que la puntualidad y la disciplina comienzan en casa?
¿Consideras que los padres que constantemente llegan tarde pueden transmitir ese mismo hábito a sus hijos?
¿El colegio debería mantener sus puertas cerradas sin excepciones o permitir que los estudiantes ingresen y esperen dentro del plantel?
¿Apoyas la postura del colegio o crees que, aunque los padres sean responsables de la puntualidad, los niños no deberían quedarse esperando en plena calle?