Por la tarde del 11 de marzo, Monserrat, una joven de 16 años, había abordado un taxi para dirigirse a su centro de estudios en Palenque, Chiapas. Pero pocos minutos después notó que algo no estaba bien: el conductor había cambiado la ruta y estaba tomando calles que no llevaban a su escuela.

Por la tarde del 11 de marzo, Monserrat, una joven de 16 años, había abordado un taxi para dirigirse a su centro de estudios en Palenque, Chiapas. Pero pocos minutos después notó que algo no estaba bien: el conductor había cambiado la ruta y estaba tomando calles que no llevaban a su escuela.

Alarmada, comenzó a avisarle a su mamá por mensajes que el vehículo había “jalado para otra calle”. Incluso intentó llamar a su papá, mientras su señal de celular comenzaba a fallar. Su último mensaje fue “Ya me dio miedo”.

Tras horas de angustia y una movilización en redes sociales por parte de sus familiares y amigos, afortunadamente la joven fue localizada con vida en la zona del Periférico Norte, aunque se encontraba en medio de una crisis nerviosa.

Más tarde, cuando Monserrat regresó a casa con su familia, relató que dentro del taxi también viajaba una mujer, quien la habría amenazado con un arma blanca mientras el conductor seguía conduciendo fuera de la ruta. Tras mantenerla privada de su libertad por un tiempo, finalmente la abandonaron en la vía pública.

Hasta ahora, las autoridades no han confirmado si se trató de un intento de secuestro o de un asalto, por lo que la investigación sigue abierta.

En un país como México, donde las desapariciones se han vuelto una preocupación constante, historias como la de Monserrat recuerdan lo vulnerable que puede ser cualquier trayecto cotidiano