💔 El SUEGRO de mi HERMANA me DIO pa’ los DULCES (4) 🤦‍♀️

💔 El SUEGRO de mi HERMANA me DIO pa’ los DULCES (4) 🤦‍♀️

💔 El SUEGRO de mi HERMANA me DIO pa’ los DULCES (4) 🤦‍♀️
Regresé del baño con los ojos brillosos, aún con el corazón desacompasado. El suegro de mi hermana me miró con una ternura que me desarmó. Oye, ¿en qué estabas pensando que casi te ahogas? —me preguntó—, ¿Estás bien?
Sí, estoy bien —dije bajando la mirada—. Siento mucho lo que pasó… ¡qué pena con ustedes! Creo que mejor voy a guardar la comida. No digas eso —intervino mi cuñado—, eso le pasa a cualquiera, anda, siéntate y disfruta la cena.
El suegro de mi hermana, que no apartaba los ojos de mí, extendió su mano con una servilleta. Límpiate las mejillas —me dijo con voz serena—, te embarraste con la pintura de los labios. Ay no… qué vergüenza —respondí intentando ocultar el rubor.
Mi hermana y su marido soltaron una carcajada. Ay ustedes de broma lo toman —dije sonriendo sin poder evitarlo—, no ven que estoy avergonzada. Ya estuvo —me dijo mi hermana, dándome unas pequeñas palmadas en la espalda— Anda tranquilízate.
Entonces mi cuñado retomó el tema, con esa curiosidad: Bueno papá… decías que vas a rehacer tu vida. ¿Y quién es la persona que ha decidido acompañarte en tus últimos años? Cariño no digas “últimos años”, que tu padre todavía está fuerte —dijo mi hermana—. Apenas tiene cuarenta y nueve, más bien ya se había tardado en rehacer su vida.
Luego, con una dulzura que contrastaba con la intriga del momento, añadió: Me alegra mucho suegro. Estoy segura de que la señora con quien va a vivir será feliz. Solo espero que los hijos de ella lo acepten. Bueno, interrumpió mi cuñado, ansioso, ¿ya dinos quién es?, ¿O más bien por qué no la trajiste aquí?
El suegro de mi hermana bajó la mirada, jugueteó con su vaso de vino, y tras un suspiro largo, dijo con voz grave: Es que ella está aquí. Mi cuñado y mi hermana se miraron entre sí, desconcertados, y luego giraron hacia mí. Yo, que sentí la sangre hervirme por dentro, me apuré a responder: A mí no me miren… que yo no entiendo nada, igual que ustedes.
El suegro sonrió apenas, es verdad, ella no sabe nada. Pero ustedes saben que a mi edad sigo haciendo las cosas a la antigua. Y aprendí que antes de tomar una decisión… debo hablar con la persona responsable de la muchacha. Mi hermana parpadeó, confundida. ¿La responsable de quién? —preguntó. Él levantó la vista, y con una serenidad casi solemne, dijo: De tu hermana, porque antes de hacer cualquier cosa, necesito saber si tú me permites estar con ella.
La silla de mi hermana chirrió con violencia cuando se levantó. —¿Qué? —dijo incrédula—. ¿Cómo va a pensar eso suegro?, No… no puede ser. No, para nada, no estoy de acuerdo. ¿En qué cabeza cabe eso?, Usted lo que necesita es un buen psicólogo.
Entonces hablé yo, y mi voz salió más firme de lo que esperaba. Oye —le dije a mi hermana—, ¿y por qué mejor no dejas que sea yo quien decida?, recuerda que ay tengo veinte años. Ella me miró, herida, como si no reconociera a la persona que tenía enfrente.
Porque, aunque te tengo respeto —continué—, también sé que tengo poder sobre mí. Y soy yo quien decide lo que es bueno o malo para mí. El suegro me miró entonces con una luz distinta en los ojos. Era una mezcla de esperanza, gratitud y algo más, algo que solo entendemos quienes alguna vez hemos sentido que un amor no aprobado puede ser más puro que muchos bendecidos.
Mi hermana se quedó de pie, muda. Mi cuñado, con el tenedor suspendido en el aire, no atinó a decir palabra. Todo parecía girar despacio, como si el tiempo se hubiera quebrado.
A los pocos días, nos fuimos lejos, muy lejos, donde nadie conociera nuestros apellidos ni nuestras sombras. Nos fuimos buscando un lugar donde no existieran los juicios ni las miradas ajenas. Y aunque el mundo no entendiera, yo supe —mientras veía las montañas perderse a través de la ventanilla del auto— que hay amores que nacen precisamente en el límite de lo imposible.
Amores que por más que se escondan, dejan su perfume flotando en el aire… igual que una flor marchita, que todavía conserva su olor.
❤Mil 🙏 por LER el RELATO😘 ¿Qué tal si SALIMOS un momento?