SOFÍA VERGARA ROMPE EL SILENCIO Y REVELA LO QUE PIENSA DE RICKY MARTIN
Si hay algo que Sofía Vergara odia más que el cilantro, son las entrevistas donde le preguntan por su vida amorosa y no por su trabajo. Lo ha dicho cien veces. En 2014, en 2018, en 2022. Pero en 2023, después de su divorcio, el juego cambió. Ya no le preguntaban por amor. Le preguntaban por fortaleza. Como si una mujer divorciada a los 51 años tuviera que dar explicaciones de cómo sigue de pie.
Fue en ese contexto que, en una entrevista para el podcast de su amiga y publicista Jennifer, que nunca salió completa, Sofía habló de Ricky Martin por primera vez sin guion. Y lo que dijo no fue lo que los titulares de Facebook cortaron a medias.
“La gente cree que en Hollywood todos somos amigos porque nos tomamos una foto juntos”, empezó Sofía, con ese inglés con acento que ella misma parodia. “Pero no. La mayoría de la gente es… ¿cómo se dice? Fake. Muy fake. Tú les sonríes, ellos te sonríen, y en cuanto te volteas están hablando de tu vestido, de tu edad, de si te hiciste algo en la cara.”
“Ricky no. Ricky es de las pocas personas que me conoció cuando yo no era SOFÍA VERGARA. Yo era la colombiana nueva que decía ‘plátano’ en vez de ‘banana’ y todo el mundo se reía. Él ya era Ricky Martin, el que había cantado en el Mundial. Y nunca me hizo sentir pequeña.”
Sofía cuenta que la primera vez que realmente habló con Ricky no fue en 2001. Fue en 2005, en un momento muy oscuro para ella. Su hermano había muerto años atrás, estaba en un matrimonio que no funcionaba, y su carrera en Estados Unidos no despegaba. Hacía castings para papeles de “latina sexy número 3” y le decían que su acento era demasiado fuerte. Estaba a punto de volverse a Colombia.
Se lo encontró en un evento de la Fundación del SIDA en Miami. Ella estaba en una esquina, con un vestido rojo que había comprado en oferta, sintiéndose invisible. Ricky estaba rodeado de gente, pero la vio. Se acercó y le dijo en español, no en inglés: “¿Tú eres la de Barranquilla, no? Mi primo me habló de ti. Me dijo que eres la única que se ríe más fuerte que yo.”
Ese detalle, que le hablara en español, la desarmó. En esa época, muchos latinos que triunfaban en Hollywood evitaban hablar español en público para no ser encasillados. Ricky no. Él siempre cambió de idioma sin vergüenza.
“Me preguntó qué estaba haciendo. Yo le dije la verdad, que estaba cansada, que pensaba irme. Y él me dijo algo que nunca se me olvidó. Me dijo: ‘Mira, a mí me dijeron durante 10 años que yo era demasiado latino para ser pop y demasiado pop para ser latino. Si yo les hubiera hecho caso, estaría todavía cantando en bares en San Juan. Tú no te vas. Tú te quedas y les obligas a aprender a escuchar tu acento. Porque tu acento es tu historia’.”
Sofía se quedó. Tres años después, le llegó el casting de Modern Family. El resto es historia.
Pero lo que Sofía realmente piensa de Ricky, y lo que reveló esa noche de 2023 en la gala privada, va más allá de un consejo profesional. Piensa que Ricky es un maestro de la reinvención sin perder la raíz.
“Ricky ha sido todo”, dice Sofía. “Ha sido el niño de Menudo, ha sido el sex symbol, ha sido el cantante de baladas, ha sido el activista, ha sido papá soltero, ha sido el que se atrevió a decir quién era en un momento en que nadie lo hacía. Y en todas esas versiones, nunca ha dejado de ser el mismo muchacho respetuoso que te pregunta por tu mamá. ¿Sabes cuán difícil es eso? En este pueblo, la gente cambia de personalidad como cambia de zapatos. Ricky no.”
Esa noche de la gala, después de la foto viral, Sofía y Ricky hablaron de algo que nunca habían hablado en 20 años de conocerse: del miedo a envejecer en una industria que adora la juventud.
Sofía le confesó que, a los 51, le ofrecían papeles de abuela, aunque ella se sentía de 35. Le decían que se hiciera más procedimientos, que se vistiera más seria. Ricky le confesó que a él, a los 52, le preguntaban cuándo se iba a retirar, si iba a hacer una gira de despedida, como si a los 50 ya no pudieras bailar.
“Nos reímos de eso”, cuenta Sofía. “Le dije: Papito, tú y yo vamos a estar bailando y haciendo chistes hasta los 80, aunque sea con bastón. Y él me dijo: Con bastón pero con brillo, por favor.”
Lo que Sofía admira de Ricky es su paternidad. Ella, que tuvo a Manolo a los 20 años y que fue madre soltera joven mientras intentaba ser modelo, ve en Ricky a un padre que decidió ser padre solo porque quiso, no porque tocaba. “Yo lo veía con sus bebés, con los gemelos recién nacidos, cambiando pañales en un avión privado mientras ensayaba para un concierto. Y yo pensaba: si él puede, yo puedo con todo.”
En la entrevista que se filtró parcialmente, Sofía también reveló por qué esa foto en particular, la del vestido blanco y el traje negro, le importa. No por el vestido. Sino porque fue la primera noche después de su divorcio en la que se sintió bonita sin sentir que tenía que estar bonita para alguien más. Se vistió para ella. Y el hecho de que Ricky, que es un icono gay, que es un hombre que ama a los hombres, la mirara con admiración pura, sin deseo sexual, sin juzgar su cuerpo, le dio una libertad que no había sentido en mucho tiempo.
“Cuando un hombre heterosexual te dice que estás linda en una fiesta, a veces sientes que te está evaluando. Cuando Ricky me dice que estoy radiante, yo sé que me está viendo como persona. Me está viendo como su amiga que sobrevivió otro año. Y eso vale más que mil piropos.”
Al final de la noche, cuando ya todos se habían ido y quedaban solo los de limpieza recogiendo las mesas, Sofía y Ricky se quedaron ayudando a doblar servilletas. Nadie les pidió que lo hicieran. Lo hicieron porque ambos vienen de familias donde si vas a una casa, ayudas a recoger. Hablaron de volver a trabajar juntos. Sofía tiene una productora ahora. Ricky quiere hacer una serie sobre la historia de un cantante latino de los 90. Quizás, solo quizás, esa amistad de 20 años se convierta en algo que el público pueda ver.
Por eso, cuando Sofía rompe el silencio sobre Ricky Martin, no está rompiendo el silencio sobre un romance secreto. Está rompiendo el silencio sobre algo que en Hollywood es aún más escandaloso que un romance: una amistad sincera, duradera y sin interés entre un hombre y una mujer que la industria siempre quiso ver como objetos sexuales, no como personas.
Y lo que piensa de él, en una frase, es esto: “Ricky es familia. No de sangre, pero familia. Y en este pueblo, encontrar familia es más difícil que ganar un Grammy.”