este hábito matutino aumenta el riesgo de Infarto y ACV por la noche…ver más

¿Sabías que la mayoría de los infartos y derrames cerebrales ocurren en las primeras 3 horas después de despertar? ¿Y que existen cuatro hábitos matutinos que aumentan el riesgo de que esto ocurra? Lo más preocupante es que millones de personas lo repiten a diario, casi en modo automático, convencidas de que son normales o saludables. Y esa es la clave.
Soy Camila Beller y en este video te voy a mostrar exactamente cuáles son los cuatro hábitos peligrosos para el corazón. Errores matutinos que los cardiólogos advierten que aumenta el riesgo de problemas cardíacos. Además, te voy a mostrar qué cambios sencillos podés hacer en su lugar para proteger a tu corazón desde la mañana.
Pero para perder el miedo y tomar acción, lo primero que tenés que hacer es entender qué le está sucediendo a tu corazón cuando abrís los ojos. Mientras dormimos, el cuerpo entra en modo de recuperación y limpieza. La presión arterial lo que hace es bajar un poco, los látidos se calman y el sistema cardiovascular en general trabaja en ahorro de energía, pero en el momento exacto en que despertas, todo va a cambiar de golpe.
El organismo lo que hace es activar el modo alerta. El corazón se acelera, se produce un pico de presión alta y la sangre se vuelve más densa y difícil de movilizar. Estos cambios bruscos ocurren en todas las personas y en general el cuerpo lo va a manejar sin ningún problema. El verdadero peligro aparece cuando sumas estos hábitos peligrosos que te voy a mostrar.
Ahí es cuando el corazón se sobrecarga, no responde como debería y con el tiempo eso aumenta seriamente el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares. Así que vamos directo a ver el primero. Responde rápidamente en comentarios, por favor. ¿Vos te levantas de la cama despacio o lo hacés de golpe bruscamente? Porque justamente levantarse rápido es uno de los errores más comunes.
El despertador suena y en pocos segundos ya estamos de pie. A veces, incluso con apuro, vamos directo al baño, a la cocina o empezamos a hacer cosas sin pensar demasiado. Esto parece sumamente inofensivo, pero para el corazón puede ser un shock y causar infartos. Tenés que entender esto. Cuando nos levantamos de forma brusca, el organismo tiene que adaptarse en segundos a la gravedad.
La sangre baja hacia las piernas y el corazón tiene que trabajar mucho más fuerte para compensar. Ese cambio tan rápido puede generar picos de presión, en especial en personas hipertensas o también después de los 60 años en quienes las arterias suelen estar mucho más rígidas y esa adaptación es mucho más lenta y exigente.
Mucha gente cree que tener la presión alta siempre es el problema y muchas veces, obvio que lo es, pero las variaciones bruscas de presión que ocurren en la mañana son igual o más peligrosas. Y ahora pensa esto. ¿Alguna vez te levantaste rápido a la cama y sentiste como mareo o inestabilidad o como si se te oscureciera la vista por un segundo? Eso no es algo menor, es una señal de que el cuerpo está sufriendo esa transición demasiado rápido y no está pudiendo adaptarse.
El problema es que la mayoría lo ignora o piensa que es un problema de la edad y eso es un grave error. Y ahora acá viene lo más importante. Esto tiene solución y es sumamente simple. Antes de ponerte de pie, lo que puedes hacer es quedarte sentado en la cama un o 2 minutos. Puedes mover los pies en forma circular, podés abrir y cerrar los dedos, estirar las piernas, respirar profundo y lentamente cuatro a cinco veces.
Esto te va a ayudar a evitar esos cambios bruscos en la presión y también reduce el estrés sobre el sistema cardiovascular, haciendo que todo funcione de forma mucho más segura. Ahora vamos al segundo hábito matutino peligroso, pero quiero que me respondas con total seriedad. Quiero que este sea un video bien interactivo donde estemos en comunicación.
Nos levantamos y una de las primeras cosas que hacemos o que hacés es prepararte un café bien fuerte y lo tomamos en ayuno muchas veces antes incluso de tomar un vaso de agua. Eso es tradición y muchos creen que es lo más saludable, pero después de los 60 años este hábito puede estar exigiendo esfuerzo extra a tu corazón, sobre todo si tenés hipertensión o ya tuviste un infarto o derrame cerebral.
Y acá está la clave. Cuando nos despertamos, el nivel de cortisol, que es la hormona del estrés, ya está naturalmente elevado. Ese es el mecanismo que usa el cuerpo para activarse. Ahora, si en ese momento agregamos café en ayuna, la cafeína estimula el sistema nervioso, puede aumentar los latidos del corazón y esto puede generar un pico extra de presión arterial.
Esto va a ocurrir especialmente si tomamos café con el estómago vacío, porque la cafeína se va a absorber mucho más rápido, haciendo que sus efectos sean mucho más intensos. Muchas personas van a sentir palpitaciones, nerviosismo o aceleración del corazón por la mañana y no lo relacionan con el café tomado de esta forma.
Ahora quiero que aclaremos algo sumamente importante. No significa que tengas que dejar el café. Por el contrario, el café es una bebida sumamente saludable y a largo plazo protege al corazón. El café tiene antioxidantes y en cantidades moderadas de dos a tres tazas, suele ser seguro e incluso beneficioso para la mayoría de las personas.
El problema suele estar en el momento y la forma que lo tomás y en las personas que son más sensibles a los efectos de la cafeína. Pero la buena noticia como siempre es que esto se arregla de forma sumamente sencilla. Lo primero, apenas te despertas, tómate un buen vaso de agua de 250 o 350 ml. Puedes echarle un chorrito de limón o unas hojas de menta para que quede mucho más refrescante.
De ahí esperas 20 a 30 minutos y ahí toma el café. Y sí podés acompañarlo siempre con algo de comida, por ejemplo, una banana, un puñado de almendras, una rebanada de pan integral con aguacate o yogur natural, no con el estómago completamente vacío. Este pequeño cambio puede tener mucho más impacto del que te imaginas para cuidar a tu corazón desde el primer minuto del día.
Ahora vayamos al tercer hábito dañino para el corazón. Esto va a sorprender al 90% de las personas que me está viendo, porque casi todos lo consideran algo normal o incluso saludable. Respóndeme esto. ¿Te duchas con agua muy caliente o muy fría apenas te despertas? Muchos se levantan, abren la ducha y giran la perilla hasta que el agua sale bien caliente o bien helada.
Parece sumamente inocente, pero este error es uno de los más peligrosos que se cometen durante la mañana, según los cardiólogos, especialmente estamos hablando en mayores de 60 años o si ya tenés hipertensión, colesterol alto o algún problema cardíaco. Cuando nos despertamos, la presión arterial ya sube de forma natural y el corazón está en modo alerta.
Si entramos a la ducha con agua muy caliente, los vasos sanguíneos se dilatan de golpe. La presión puede bajar bruscamente y el corazón se ve obligado a trabajar mucho más rápido para compensar esa variación brusca de presión lo que genera es un estrés extra que en personas mayores o con arterias rígidas puede reducir el flujo de sangre que llega hacia el cerebro o al propio corazón causando infartos o derrames cerebrales.
Por otro lado, si usamos el agua muy fría, pasa exactamente lo contrario. Los vasos se contraen de repente la presión arterial sube como si fuese un cohete y el corazón recibe un pico de esfuerzo muy fuerte. En ambos casos, esos cambios bruscos de temperatura, justo en las primeras horas del día, cuando el riesgo es mayor, puede desencadenar cambios peligrosos que aumentan la chance de que tengas un infarto o un derrame.
Muchos pacientes me suelen contar que tienen como mareo, palpitaciones o presión en el pecho al salir de la ducha y nunca lo relacionan con la temperatura del agua. Pero como siempre vienen las buenas noticias, corregir esto es sumamente fácil. La temperatura ideal para ducharte por la mañana es la tibia, entre 36 a 38ºC, más o menos la temperatura de tu cuerpo, ni muy caliente ni muy fría.
Vamos a empezar siempre con agua tibia, dejamos que el cuerpo se acostumbre y evitamos estos cambios extremos de temperatura. Y si querés terminar con un poco de agua más fresca, hacelo gradual, nunca de golpe. Es un detalle sumamente pequeño, pero créeme que puede marcar la diferencia enorme en cómo tu corazón empieza el día.
Llegamos al cuarto hábito. En mi opinión, creo que es uno de los más peligrosos de todo. Respondemme esta pregunta también. ¿Cuántos vasos de agua bebés al despertar? uno, dos vasos, tres vasos o ninguno. O mucha gente toma un poquitito para tomar la pastilla, pero apenitas. El error acá es no hidratarse correctamente y esto es una verdadera bomba de tiempo silenciosa, porque en muchas personas la deshidratación no va a doler, no da mareos ni avisa en el momento, pero todos los días puede estar aumentando el esfuerzo del corazón hasta
que ocurre el infarto. Durante la noche pasamos entre 6 a 8 horas sin tomar nada de agua y además perdemos agua respirando o transpirando y ya nos levantamos deshidratados. ¿Qué pasa cuando la sangre tiene menos agua? Se vuelve más concentrada, más espesa y más lenta. Esto obliga al corazón a trabajar más fuerte para moverla.
Por si fuese poco, además, la deshidratación favorece algo muy preocupante, que es la formación de cuáulos y trombos que pueden tapar tus arterias. Record lo que te conté al principio del video. Por la mañana la presión ya sube de forma natural y el cortisol ya está alto. Si encima tenemos una sangre más espesa, es como ponerle aceite viscoso a un motor que ya está exigido al máximo.
Puede parar de funcionar en cualquier momento. Y después de los 60 esto se pone mucho más serio porque el mecanismo de la set pierde fuerza. Puedes estar deshidratado y ni siquiera darte cuenta. La buena noticia es que la solución es muy simple y podes comenzar a corregirlo desde hoy mismo. Apenas te despertas, tomate un buen vaso de agua.
Puedes agregarle limón, puedes agregarle romero, puedes agregarle canela. Después seguite hidratando de forma constante durante el día. No esperes a tener sed. La mayoría de lo que me está viendo seguramente espera tener sedar un vaso de agua. Lo que tienes que hacer es intentar de tomar uno a dos vasos de agua cada 2 horas durante la mañana y la tarde.
Y lo ideal es llegar a las 5 o 6 de la tarde ya bien hidratado, habiendo tomado la mayor parte del agua que necesitas en el día. Y por la noche lo que tenés que hacer es bajar el ritmo, pequeños sorbos solo si sentís sed. De esta manera lo que vas a hacer es mantener la sangre fluida y sobre todo no vas a tener que levantarte al baño cada rato a la noche.
Y el tercer punto es muy importante, no hace falta que te despiertes a mitad de la noche para tomar agua. Si te pasa que te levantas con sed es porque tu cuerpo no se hidrató correctamente durante el día. Hidratarte bien es clave porque mejora la circulación. Reduce la viscosidad de la sangre y baja el esfuerzo de tu corazón.