Enorme Explosión Destruye Depósito de Municiones del IRGC — El Silencio de Irán lo Dice Todo

Irán está conmocionado. Shahriar. A solo 25 millas al oeste de Teerán. Una enorme bola de fuego atraviesa el cielo. Las imágenes de vídeo que inundan las redes sociales muestran un espeso humo negro que se eleva cientos de metros en el aire, ventanas destrozadas en barrios enteros y alarmas de coches sonando en todas direcciones.
Los residentes captaron la explosión con sus teléfonos. La onda expansiva es visible en las imágenes, propagándose hacia afuera como si una bomba de presión hubiera detonado bajo tierra. El objetivo no era una gasolinera, no era un almacén. Según informes locales, la instalación que acaba de arder almacenaba municiones y combustible militar directamente relacionados con el cuerpo de la guardia revolucionaria islámica.
Y Teerán no ha dicho absolutamente nada. No hay declaración oficial, no hay recuento de víctimas, no hay explicación, solo silencio mientras el humo sigue elevándose sobre los suburbios occidentales de la capital. Pero esto es lo que diferencia esta explosión de todos los incendios que Irán ha intentado explicar en las últimas tres semanas.
Shahriar no fue la única explosión registrada en las últimas 24 horas. Se produjeron otras dos explosiones simultáneas, una en Parand, al suroeste de Teerán, donde se encuentran múltiples instalaciones militares del IRGC y otra en una base de basich en Sapsabar que según se informa está ardiendo hasta los cimientos en el momento de grabar este vídeo. Tres explosiones distintas.