130 millones de dólares. Esa es la cifra que Harf acaba de arrancarle de las manos al Botox en menos de 4 horas. Ya viste la captura en el rancho, ya viste las esposas y el helicóptero federal. Pero lo que nadie te ha contado es lo que pasó esta mañana en La Mansión, donde este hombre guardaba su verdadera fortuna.
Mientras tú desayunabas, cientos de elementos de las fuerzas federales estaban vaciando cada habitación, cada bóveda, cada escondite de la residencia más ostentosa de Michoacán. Y lo que encontraron adentro no es simplemente dinero y droga, es la radiografía completa de cómo un criminal construyó un imperio sobre la sangre de los limoneros.
Hoy no vamos a hablar de la captura, eso ya lo cubrimos. Hoy vamos a entrar a la mansión que el Botox creyó impenetrable. Vamos a abrir las bóvedas que él pensó que nadie tocaría jamás. Y vas a entender, con datos duros y sin censura, por qué este operativo representa el golpe financiero más devastador que ha sufrido el crimen organizado en Michoacán en la última década.
Todo comenzó a las 10 de la mañana de este viernes 23 de enero de 2026 y terminó con el legado completo del bótox cargado en camiones federales rumbo a la Ciudad de México. 10:05 de la mañana, zona residencial exclusiva en las afueras de Morelia. El sol de enero ya pegaba con fuerza sobre los techos de teja importada cuando el primer helicóptero Black Hawk de la Secretaría de Marina cortó el silencio del fraccionamiento más caro del estado.
Los vecinos, acostumbrados al murmullo de los aspersores automáticos y al ronroneo de los Mercedes estacionados en cocheras de mármol, salieron a sus jardines sin entender qué estaba pasando. No era un simulacro, era el inicio de la operación más grande que Michoacán había visto desde la captura de la tuta hace más de una década.
Omar García Harfuch no había dormido 24 horas antes. Había coordinado personalmente la detención del botox en el rancho de Apatzingán y ahora, sin perder un solo minuto, dirigía la segunda fase del golpe desde un puesto de mando móvil estacionado a 800 m de la propiedad objetivo. La orden fue clara y se transmitió por frecuencia encriptada a las siete unidades desplegadas en el perímetro. Saturación total.
Nadie entra, nadie sale. Quiero ese inmueble asegurado antes del mediodía. El despliegue fue una demostración de coordinación interinstitucional sin precedentes. Tres helicópteros Black Hawk de la Marina sobrevolaban en patrón triangular cubriendo un radio de 2 km alrededor de la mansión. Debajo de ellos, seis drones térmicos de última generación mapeaban cada metro cuadrado del perímetro, identificando fuentes de calor detrás de los muros de cantera rosa que rodeaban la propiedad.
En tierra, la fuerza de asalto era abrumadora. 240 elementos divididos en tres anillos concéntricos. El anillo exterior compuesto por 80 efectivos de la Guardia Nacional bloqueó todas las calles de acceso al fraccionamiento con vehículos blindados Scat y cintas de restricción. Ningún automóvil podía entrar ni salir sin revisión exhaustiva.
El anillo intermedio, 40 elementos de la Sedena, equipados con rifles de francotirador tomaron posiciones elevadas en los techos de las casas vecinas con línea de fuego directa hacia cada ventana de la mansión objetivo. Y el anillo de asalto, el más letal, estaba compuesto por 120 operadores de fuerzas especiales, los temidos gafes, vestidos de negro de pies a cabeza, con cascos balísticos, visores nocturnos montados y fusiles de asalto FX5 Shukoatel, listos para el combate.
La propiedad que tenían enfrente no era una casa, era una fortaleza disfrazada de residencia de lujo, 8000 m² de terreno rodeados por un muro perimetral de 4 m de altura coronado con concertina electrificada. Desde el aire, los drones captaban la magnitud de la ostentación. Una piscina infinita de 25 m con vista al Valle de Morelia.
Un elipuerto privado con capacidad para dos aeronaves, actualmente ocupado por un helicóptero Bell 407 de color negro mate. Seis garajes subterráneos cuyas puertas de acero reflejaban el sol de la mañana. Y en el centro del complejo, la casa principal, una construcción de tres niveles con arquitectura neocolonial, ventanales de piso a techo y una cúpula de vidrio que coronaba lo que inteligencia identificaba como el salón principal.
Pero los sensores térmicos de los drones contaban una historia diferente a la del lujo visible. Debajo de esa fachada de revista de arquitectura, las cámaras detectaban anomalías de temperatura en al menos cuatro puntos del subsuelo. Había algo escondido bajo tierra que generaba calor, probablemente equipos electrónicos funcionando las 24 horas, sistemas de refrigeración industrial o ambos.
La mansión del Botox no era solo su hogar, era el centro de operaciones financieras de todo su imperio criminal. A las 10:15, el comandante del equipo de asalto recibió la señal verde desde el puesto de mando. Harf observaba las imágenes en tiempo real transmitidas por los drones mientras daba la orden que marcaría el fin del legado del botox.
Ejecuten brecha simultánea. Puntos alfa, bravo y Charlie. Ahora lo que siguió fue coreografía militar de precisión quirúrgica. En el punto alfa, la puerta principal de roble macizo con refuerzos de acero. Un equipo de seis operadores colocó una carga lineal de explosivo plástico cuatro. La detonación controlada arrancó la puerta de sus bisagras blindadas como si fuera cartón.
En el punto bravo, el acceso lateral de servicio. Otro equipo utilizó un ariete hidráulico para reventar una puerta secundaria que se dio al tercer impacto. Y en el punto Charlie, la entrada del garaje subterráneo, un vehículo blindado envistió la cortina metálica a velocidad de impacto, abriendo un boquete por donde se precipitaron 20 operadores con escudos balísticos al frente.
Los tres equipos entraron simultáneamente inundando la propiedad desde múltiples ángulos para evitar que cualquier ocupante tuviera tiempo de destruir evidencia o preparar una emboscada. Si estás pensando que esto parece sacado de una película de acción, déjamelo en los comentarios porque lo que viene es todavía más impresionante.
La resistencia fue mínima, pero real. En el vestíbulo principal, dos hombres armados con pistolas 9 mm intentaron repeler a los operadores que entraban por la puerta principal. El intercambio de disparos duró exactamente 11 segundos. Uno de los sicarios cayó abatido con tres impactos en el torso.
El otro soltó el arma y se tiró al suelo con las manos en la nuca cuando vio que estaba completamente rodeado. En el segundo piso, otros tres guardias fueron sorprendidos en una habitación que funcionaba como centro de vigilancia. Tenían acceso a 32 cámaras distribuidas por toda la propiedad, pero de nada le sirvió ver venir el asalto si no tenían manera de detenerlo.
Fueron sometidos sin un solo disparo, esposados y sacados al jardín donde comenzaba a formarse una fila de detenidos boca abajo sobre el pasto perfectamente podado en el ala de servicio. Detrás de la cocina industrial que podría alimentar a un restaurante de alta gama, otros dos empleados domésticos fueron encontrados escondidos en una alacena.
No eran sicarios, eran cocineros y personal de limpieza que trabajaban para el botox sin hacer preguntas fueron detenidos para interrogatorio, pero sus rostros mostraban más alivio que miedo, como si llevaran años esperando que alguien viniera a terminar con la pesadilla en la que vivían. En total, la resistencia armada fue neutralizada en menos de 4 minutos.
Nueve personas detenidas, un sicario abatido, cero bajas federales. La mansión estaba asegurada, pero el verdadero operativo apenas comenzaba. Lo que los equipos tácticos encontraron cuando empezaron a revisar habitación por habitación superó todas las proyecciones de inteligencia. La casa principal tenía 14 recámaras, cada una decorada con un tema diferente, desde estilo versallesco con molduras doradas hasta minimalismo japonés con tatamis importados.
Pero detrás de esa exhibición de mal gusto millonario, cada cuarto escondía algo. En la suite principal, detrás de un closet de cedro que albergaba más de 200 trajes de diseñador, los operadores encontraron una puerta de acero camuflada. Al forzarla con el ariete, se reveló una habitación del pánico de 40 m² con paredes de concreto reforzado, sistema de ventilación independiente y provisiones para resistir un asedio de 2 semanas. Pero el botox no estaba ahí.
Estaba esposado en una celda federal a 400 km de distancia. Lo que sí encontraron en esa habitación fue el primer golpe al corazón financiero del cártel. Apiladas contra la pared norte, desde el piso hasta el techo, había maletas Samsonite negras, 47 maletas idénticas, cada una repleta de fajos de billetes de $100 organizados con ligas y etiquetas manuscritas que indicaban fechas y conceptos como entrada febrero o cuota norte.
El conteo preliminar en el sitio arrojó una cifra que hizo que el comandante solicitara verificación dos veces, 22 millones de dólares en efectivo solo en esa habitación. Pero el dinero era apenas la superficie en el sótano principal al que se accedía por una escalera oculta detrás de una estantería de vinos que albergaba botellas de hasta $50,000 cada una.
Los equipos encontraron lo que inteligencia había bautizado como la bodega. No era una bodega de vinos, era un centro de almacenamiento y distribución de narcóticos con capacidad industrial. El espacio abarcaba 600 m² de piso de concreto pulido, iluminado por lámparas LED de alta intensidad que no dejaban una sola sombra.
Contra la pared T, apilados en palets de madera hasta el techo de 3 m, había paquetes rectangulares envueltos en plástico negro con el logotipo de los blancos de Troya estampado en cada uno. Los peritos antinarcóticos que entraron con equipos de prueba confirmaron el contenido en el sitio metanfetamina de cristal de altísima pureza, conocida en el mercado como hielo azul por su coloración característica.
El peso total de ese primer hallazgo superaba las 4 toneladas. A precio de calle en Estados Unidos, ese cristal valía aproximadamente 80 millones de dólares y eso era solo el principio. En una cámara refrigerada anexa mantenida a temperatura constante de 4ºC, los agentes encontraron el producto más letal del inventario.
200 kg de fentanilo en polvo almacenado en contenedores herméticos de grado farmacéutico. ¿Para qué dimensiones la magnitud de este hallazgo? Un solo kilogramo de fentanilo puro puede producir un millón de dosis letales. Lo que había en esa cámara fría tenía el potencial de matar a 200 m000000es de personas.
El valor de mercado de ese fentanilo supera los 20 millones dó pero su costo en vidas humanas es incalculable. Junto a los contenedores de fentanilo, perfectamente etiquetados con códigos alfanuméricos que inteligencia ya está descifrando. Había tambores de 200 L con precursores químicos importados ilegalmente de Asia, ácido fenilacético, metilamina, efedrina, los ingredientes básicos para producir más metanfetamina y más fentanilo.
El bóox no solo traficaba droga, tenía la infraestructura para fabricar la escala industrial. En una esquina de la cámara refrigerada, los técnicos encontraron algo que confirma la sofisticación de la operación. Un laboratorio móvil completo empacado en maletas de aluminio con ruedas, listo para ser transportado a cualquier ubicación remota.
El equipo incluía matraces de reacción, condensadores, placas de calentamiento y manuales de síntesis química escritos en mandarín con traducciones manuscritas al español. El Botox no dependía de proveedores externos. Podía producir su propia mercancía dónde y cuándo quisiera. Dale like si no te esperabas que la mansión de un narco tuviera una farmacéutica clandestina en el sótano, porque lo que encontraron en los garajes subterráneos es igual de impresionante.
El acceso a los garajes requirió 30 minutos adicionales de trabajo con sopletes de corte industrial. Las puertas de acero blindado de 10 cm de grosor estaban diseñadas para resistir incluso impactos de cohetes antitanque. Cuando finalmente se dieron, las luces automáticas se encendieron, revelando una colección de vehículos que haría palidecer a cualquier museo automotriz.
En el primer nivel subterráneo, alineados como soldados en formación, había 12 vehículos de lujo, tres Lamborghini Urus en colores personalizados, dos Ferrari SF90 Estradale, un Bugatti Chiron Sport con acabados en fibra de carbono y oro de 24 kilates. Cuatro Mercedes Maybach blindados con vidrios de 5 cm capaces de resistir impactos de fusil de asalto y dos Rolls Royce Phantom con interiores de piel de avestruz.
El valor combinado de esa flotilla superaba los 15 millones dó. Pero en el segundo nivel subterráneo, más profundo y mejor escondido, estaba el verdadero arsenal rodante, ocho camionetas pickup modificadas, las famosas trocas monstruo que el crimen organizado utiliza como vehículos de guerra, cada una equipada con blindaje militar, torretas giratorias para ametralladoras calibre 50 y sistemas de comunicación encriptada.
Junto a las trocas, dos vehículos anfibios y lo que parece ser un prototipo de vehículo con capacidad para lanzar drones desde su techo. El Botox se había preparado para una guerra que nunca llegó a pelear. Arriba, en el elipuerto, los técnicos de la Marina aseguraron el helicóptero Bell 407. Qué inteligencia había identificado semanas atrás en vuelos sospechosos sobre la sierra de Michoacán.
Al revisar el interior de la aeronave, encontraron modificaciones que confirmaron su uso criminal. Los asientos traseros habían sido removidos para crear espacio de carga. El sistema de transpondedor estaba desactivado para evitar rastreo aéreo y en un compartimento oculto bajo el piso de la cabina había un maletín con 3,0000000ó en efectivo y una lista de coordenadas GPS que coinciden con puntos de ARAX SS.
Entrega en la frontera norte. Ese helicóptero no era un juguete de millonario, era una herramienta de logística criminal valorada en ill0000 que ahora pasaba a manos del gobierno federal junto al elipuerto, en un hangar techado que los drones no habían podido penetrar visualmente, los equipos encontraron una sorpresa adicional.
Una avioneta Cesna 206 con capacidad para seis pasajeros, pintada de blanco sin ninguna matrícula visible. La aeronave había sido modificada con tanques de combustible adicionales que le permitían volar hasta la frontera con Estados Unidos sin escalas. En la bitácora de vuelo encontrada en la cabina había registros de más de 40 viajes en los últimos 2 años, todos con destino a pistas clandestinas en Sonora y Chihuahua.
Mientras los equipos tácticos continuaban vaciando los niveles subterráneos, un grupo especializado de la Unidad de Inteligencia Financiera se concentraba en el estudio privado del Botox, ubicado en el tercer piso de la mansión con vista panorámica al valle. La habitación estaba decorada con pretensiones de legitimidad empresarial, libreros de caoba llenos de volúmenes encuadernados en piel que probablemente nadie había leído.
Un escritorio antiguo de roble inglés, pinturas al óleo con marcos dorados que representaban escenas de batallas napoleónicas. Pero detrás de esa fachada de empresario exitoso, los agentes encontraron la evidencia que conectaba cada peso de esa fortuna con el sufrimiento de miles de familias michoacanas. En un archivero de acero escondido detrás de un cuadro asegurado con cerradura biométrica que los técnicos forenses lograron vulnerar, había una colección de documentos que vale más que toda la droga incautada.
El primer hallazgo fue una libreta de contabilidad similar a la encontrada en el rancho, pero mucho más detallada. Este registro abarcaba 5 años de operaciones financieras con una meticulosidad que haría sonrojar a cualquier contador certificado. Cada página estaba dividida en columnas perfectamente trazadas a mano.
Fecha, concepto, entrada, salida, saldo. Los conceptos revelaban la magnitud del imperio criminal. Cuota limón enero 4,0000000es transporte cargamento 15 $800,000. Nómina zona sur, 600,000es quincenales. Pago comandante X, 200,000 pes mensuales. Página tras página, la libreta documentaba el flujo de dinero de una organización que movía más de 500 millones de pesos al año solo en la región de Apatzingán.
Pero el verdadero tesoro estaba en los dispositivos electrónicos. En un cajón con doble fondo del escritorio, los agentes encontraron cinco memorias USB, dos discos duros externos y tres teléfonos celulares que el Botox aparentemente había olvidado destruir en su huida precipitada al rancho. Los técnicos de inteligencia que comenzaron a examinar los archivos en el sitio confirmaron lo que Harfich sospechaba.
Esos dispositivos contenían el mapa completo de la red de lavado de dinero de los blancos de Troya. Había registros de transferencias bancarias a cuentas en Panamá, Islas Caimán y Suiza, contratos de compraventa de propiedades en Cancún, Puerto Vallarta y Los Cabos a nombre de empresas Fantasma, facturas falsas de compañías de importación y exportación de aguacate que solo existían en el papel.
Y lo más delicado, una lista de funcionarios públicos con montos específicos y fechas de pago que abarcaba desde presidentes municipales hasta mandos medios de corporaciones policiacas estatales. En una de las memorias USB, protegida con encriptación que los técnicos lograron romper en el sitio, había algo todavía más revelador. Videos grabados con cámara oculta de reuniones entre el Botox y políticos locales.
En uno de los clips, claramente fechado en octubre de 2024, se ve a un hombre que inteligencia identificó como un diputado local recibiendo un sobre manila mientras asiente con la cabeza a instrucciones que no se escuchan claramente en el audio. Esos videos son dinamita política que sacudirá a Michoacán durante meses. Cuéntame en los comentarios si sabías que el crimen organizado lleva contabilidad más ordenada que muchas empresas legales.
Porque este nivel de documentación es lo que permitirá a la fiscalía armar casos sólidos durante años. Entre los archivos digitales, los analistas encontraron algo que humaniza la tragedia detrás de toda esta riqueza obscena. Una carpeta etiquetada simplemente como morosos contenía fichas detalladas de más de 300 familias de agricultores de la región limonera.
Cada ficha incluía fotografías de la familia, dirección exacta de su propiedad, inventario de sus vehículos y tierras, nombres de sus hijos, escuelas donde estudiaban. Era un catálogo del terror, una base de datos diseñada para maximizar la presión sobre quienes se atrasaban en el pago de la cuota. Algunas fichas tenían anotaciones manuscritas al margen.
Pagó bajo amenaza, hijos. Liquidó vendiendo camioneta. Desaparecido, marzo 2024. Esas notas frías y burocráticas representaban el sufrimiento de familias enteras destruidas por un sistema de extorsión que el Botox había perfeccionado durante dos décadas. En el vestidor de la suite principal, mientras los agentes catalogaban la ropa de diseñador que sería subastada por el gobierno, una agente de la fiscalía encontró algo que no aparecía en ningún inventario previo.
Detrás de una pared de espejos que se deslizó al presionar un interruptor oculto, había una pequeña bóveda personal adentro dispuesta sobre terciopelo negro como joyas. En una tienda de alta gama había armas que no eran para la guerra, eran trofeos. Una pistola Colt 1911 bañada en oro con incrustaciones de diamantes en las cachas y el nombre César grabado en la corredera.
Un rifle a 40 y siete cromado con la culata tallada a mano representando un águila devorando una serpiente. Una burla simbólica al escudo nacional. Y en un estuche especial, tres relojes que juntos valían más que muchas casas en Michoacán, un Patec Philip Nautilus de oro rosa con esfera de diamantes, un Rolex Deitona de platino edición limitada y un Richard Mmm 56 hasta 02, cuyo precio de catálogo supera el millón de dólares.
Esos relojes no marcaban la hora, marcaban el poder, el poder de un hombre que creía que el dinero lo hacía intocable. Pero entre los objetos de lujo, los agentes encontraron también los símbolos de la verdadera naturaleza del bótox. En una caja de seguridad bajo el piso del vestidor, oculta bajo una alfombra persa de 200 años de antigüedad, había una colección de fotografías Polaroid que hizo que varios agentes experimentados tuvieran que salir a tomar aire.
No eran fotografías de fiestas ni de viajes, eran trofeos de otra clase, imágenes de personas amordazadas, golpeadas, algunas claramente ejecutadas. En el reverso de cada fotografía, una fecha y un apodo. El contador, marzo 2022, la lengua, agosto 2023. El ejemplo, enero 2025. El botox no solo ordenaba muertes, las coleccionaba, guardaba evidencia de sus crímenes como un cazador guarda las cornamentas de sus presas.
Esas fotografías, junto con las credenciales encontradas en el rancho, permitirán a los peritos forenses comenzar a identificar a docenas de víctimas cuyos casos permanecían archivados como desapariciones sin resolver. En una habitación que el Botox había convertido en sala de cine privada con pantalla de 120 pulgadas y asientos reclinables de piel italiana, los agentes encontraron otro tipo de evidencia.
Detrás de la pantalla, en un espacio oculto accesible, solo mediante un control remoto especial, había un archivo de videos que documentaban interrogatorios. Las grabaciones almacenadas en discos duros organizados por año mostraban a víctimas siendo torturadas para extraer información sobre competidores, rutas de tráfico y escondites de dinero.
Algunos videos duraban horas. Los técnicos forenses que comenzaron a revisar el material tuvieron que hacerlo por turnos de 15 minutos para evitar el impacto psicológico de lo que estaban presenciando, esos archivos no solo servirán como evidencia contra el bótox, también ayudarán a resolver casos de personas desaparecidas cuyas familias llevan años buscando respuestas.
A la 1 de la tarde, 3 horas después del inicio del asalto, la mansión del Botox había sido completamente vaciada. El espectáculo en el jardín frontal era surrealista. Filas de camiones federales de carga esperaban turno para ser llenados con la evidencia. Los soldados formaban cadenas humanas para pasar paquetes de droga desde el sótano hasta los vehículos. Montacargas.
Sacaban pilets de dinero en efectivo envueltos en plástico industrial. Grúas especializadas cargaban los vehículos de lujo en plataformas para su traslado a los patios de la fiscalía. El inventario final que se firmó esa tarde es un documento que entrará en los libros de historia del combate al narcotráfico en México.
4 toneladas de metanfetamina cristalina, 200 kg de fentanilo, 800 kg de cocaína encontrados en un compartimento secundario. Precursores químicos suficientes para producir otras 10 toneladas de droga sintética, 28 millones de dólares en efectivo. Ollas y relojes valuados en 4 millones de dólares adicionales, 15 vehículos de lujo y ocho vehículos tácticos blindados, un helicóptero valorado en 4 millones dó.
Una avioneta Cesna modificada para narcotráfico, arsenal de guerra que incluía 20 fusiles, Barret calibre 50, 35 rifles AR 15 y AK40 y siete 12 lanzagranadas, 40,000 cartuchos de diverso calibre y 15 chalecos tácticos con insignias del CJNG, documentación financiera que implica a más de 50 funcionarios públicos, videos comprometedores de al menos 12 políticos locales y la propiedad edad misma valuada en más de 10 millones de dólares que será confiscada y subastada por el gobierno federal.
La conexión con el cártel Jalisco Nueva Generación quedó confirmada más allá de cualquier duda cuando los analistas revisaron los mensajes en los teléfonos incautados. En un chat encriptado de Signal había comunicaciones directas entre el Botox y coordinadores de alto nivel del CJNG. Los mensajes revelaban que la mansión funcionaba como punto de consolidación para cargamentos que venían de Jalisco antes de ser enviados a la frontera norte.
Los blancos de Troya no eran un grupo independiente, eran una franquicia regional de la organización criminal más poderosa del hemisferio occidental. El fentanilo encontrado en la cámara refrigerada llevaba etiquetas de lote que coinciden con incautaciones previas atribuidas directamente al CJNG en Tijuana y Nuevo Laredo. El Botox era el enlace, el administrador regional que garantizaba el flujo de producto y dinero entre Michoacán y el corredor del Pacífico.
En los mensajes más recientes, fechados apenas 3es días antes de la captura, se discutía un cargamento de 500 kg de fentanilo que debía llegar desde un laboratorio en Jalisco. El botox había confirmado que la mansión estaba lista para recibir la mercancía. Ese cargamento nunca llegó. La inteligencia federal interceptó las comunicaciones a tiempo y decidió acelerar el operativo antes de que el producto cruzara la frontera estatal.
Comparte este video con alguien que necesite saber cómo operan realmente estas organizaciones, porque lo que estamos destapando aquí no sale en los noticieros de la mañana. A las 4 de la tarde, Omar García Harfuch apareció frente a las cámaras en una conferencia de prensa improvisada en el jardín de la mansión asegurada.
Detrás de él, como telón de fondo, los camiones federales seguían cargando evidencia mientras elementos de la Guardia Nacional acordonaban el perímetro. Su mensaje fue directo y contundente. En menos de 24 horas hemos desarticulado la estructura financiera completa de uno de los grupos criminales más violentos de Michoacán. La captura de César Sepúlveda Arellano fue el primer paso.
El vaciado total de esta propiedad es el segundo. Hoy podemos confirmar que se han asegurado bienes y activos por un valor superior a los 130 millones de dólares, incluyendo narcóticos, efectivo, vehículos, armamento y propiedades. Este golpe representa la pérdida total del legado económico que este individuo construyó durante dos décadas de actividad criminal.
No hay mansiones seguras para el crimen organizado. No hay fortunas que no podamos rastrear. No hay impunidad que dure para siempre. Harf también confirmó que las investigaciones derivadas de la documentación incautada ya estaban en marcha. La Unidad de Inteligencia Financiera ha iniciado el rastreo de más de 40 cuentas bancarias identificadas en los archivos.
Se han girado órdenes de aprensión contra 12 funcionarios públicos cuyos nombres aparecen en la nómina de sobornos y se está trabajando en coordinación con autoridades estadounidenses para congelar activos del Botox y sus asociados en territorio norteamericano. “La Hidra ha perdido una cabeza importante”, dijo Harf mirando directamente a la cámara principal, pero sabemos que quedan otras.
Nicolás Sierra Santana, alias El Gordo, y Eladio Cisneros Flores, alias La Sirena, siguen en nuestra lista de objetivos prioritarios. Las coordenadas que encontramos hoy en esta propiedad nos están llevando a nuevas ubicaciones. El mensaje para quienes creen que pueden heredar este imperio es claro. Vamos por ustedes también.
En los días siguientes al operativo, las repercusiones comenzaron a sentirse en todo Michoacán. Los agricultores de la zona limonera reportaron que por primera vez en años nadie había llegado a cobrar la cuota semanal. Las camionetas con vidrios polarizados que solían rondar las empacadoras habían desaparecido de las carreteras.
En Apatzingan, los comerciantes abrieron sus negocios sin el nudo en el estómago que sentían cada lunes cuando llegaban los cobradores. El golpe financiero al Botox había creado un vacío que, al menos temporalmente significaba un respiro para miles de familias que vivían bajo el yugo de la extorsión. En Uruapan, los productores de aguacate, que también pagaban cuota a los blancos de Troya, comenzaron a hacer llamadas discretas entre ellos, preguntándose si era seguro dejar de pagar o si alguien vendría a cobrar en nombre del capó
caído. La incertidumbre reinaba, pero por primera vez en mucho tiempo esa incertidumbre venía acompañada de esperanza. La mansión del Botox queda ahora bajo resguardo federal, custodiada por elementos de la Guardia Nacional las 24 horas del día. Los peritos forenses continuarán trabajando en el sitio durante semanas, procesando cada pieza de evidencia, cada huella dactilar, cada archivo digital.
Los abogados de la fiscalía ya están preparando los expedientes que llevarán al Botox a enfrentar cargos por delincuencia organizada, tráfico de drogas. lavado de dinero, extorsión, secuestro y homicidio múltiple, incluyendo el asesinato de Bernardo Bravo, el líder citicultor cuya muerte desencadenó esta cacería.
Las familias de las más de 100 víctimas, cuyos restos fueron encontrados en el rancho, ahora tienen la posibilidad de obtener justicia. Los agricultores de Apatzingán, que vivieron bajo el yugo de la extorsión, respiran hoy un poco más tranquilos y los millones de dólares incautados, una vez procesados por la justicia, serán utilizados para fortalecer las capacidades de las fuerzas federales y reparar parte del daño causado a las comunidades afectadas.
En la celda federal, donde César Sepúlveda Arellano pasó su primera noche como prisionero, las noticias del vaciado de su mansión llegaron a través de los guardias que comentaban entre ellos los detalles del operativo. Según fuentes cercanas al penal, el Botox escuchó en silencio mientras le describían cómo sus Lamborghinis eran cargados en plataformas, cómo sus maletas de dinero eran contadas por agentes federales, cómo su helicóptero despegaba por última vez con pilotos de la Marina a los controles.
No dijo una palabra, solo se quedó mirando la pared de concreto de su celda. El hombre que hace 48 horas se creía intocable, ahora convertido en un número más del sistema penitenciario. Sus abogados ya preparan una estrategia de defensa que incluirá acusaciones de violaciones al debido proceso y fabricación de pruebas.
La misma estrategia que han usado otros capos antes que él. Pero esta vez la montaña de evidencia documental, los videos, las libretas de contabilidad y los testimonios de los detenidos en la mansión hacen que cualquier defensa parezca un ejercicio de futilidad, pero nadie está destapando champagne todavía. La estructura del CJNG en Michoacán ha sufrido un golpe devastador.
Sí, pero la organización tiene recursos para intentar reconstruir. Los nombres que siguen en la lista negra, el gordo y la sirena, controlan células propias que intentarán llenar el vacío dejado por el bóx. La inteligencia federal sabe que en las próximas semanas habrá movimientos, reacomodos, posiblemente violencia entre facciones que competirán por el territorio abandonado.
Por eso Harfuch no se ha movido de Michoacán. Por eso los helicópteros siguen sobrevolando la sierra. Por eso las coordenadas extraídas de los teléfonos del Botox ya están siendo verificadas por equipos de reconocimiento. La guerra no terminó hoy, pero hoy el crimen organizado perdió 130 millones de dólar, perdió su centro de operaciones, perdió su red de corrupción expuesta y perdió la ilusión de que el dinero compra la impunidad.
En Washington, la DEA emitió un comunicado felicitando a las autoridades mexicanas por el operativo y confirmando que la información incautada será compartida para investigaciones conjuntas contra las redes de distribución del CJNG en territorio estadounidense. El golpe al botox no solo afecta a Michoacán, afecta toda la cadena de suministro que llevaba fentanilo a las calles de Los Ángeles, Chicago y Nueva York.
Esta mañana, mientras el sol salía sobre Michoacán, César Sepúlveda Arellano despertó en una celda federal sabiendo que todo lo que había construido estaba siendo destruido. Cada maleta de dinero que contó obsesivamente durante años cargada en camiones federales, cada vehículo de lujo que presumió en vidos confiscado, cada documento que creyó protegido bajo llave en manos de los fiscales.
Cada secreto enterrado bajo el mármol de su mansión expuesto a la luz. El Botox pasó 20 años construyendo un imperio de terror sobre los huesos de los limoneros de Michoacán. Harf lo vació en 4 horas. La pregunta que queda flotando en el aire caliente de enero no es si habrá más operativos, porque lo sabrá. La pregunta es, ¿quién será el siguiente en ver su legado cargado en camiones rumbo a la Ciudad de México?