Las razones ocultas por las que algunas mujeres eligen tener un amante
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La decisión de una mujer de tener un amante suele estar rodeada de prejuicios, pero rara vez responde a una causa simple. Generalmente está vinculada a carencias emocionales, falta de atención, escaso diálogo o una desconexión afectiva dentro de la relación principal. Sentirse escuchada, valorada y comprendida puede convertirse en una necesidad no satisfecha en la pareja estable.
La insatisfacción sexual y la rutina también influyen, así como el deseo de recuperar la identidad personal, la autoestima y la sensación de libertad que muchas mujeres sienten perdida tras años de responsabilidades familiares o de pareja. En otros casos, la infidelidad surge como respuesta a heridas emocionales previas o traiciones no resueltas.
Más que una búsqueda superficial, tener un amante suele ser el resultado de una acumulación de frustraciones y silencios. No se trata de justificar, sino de comprender que detrás de estas decisiones hay procesos emocionales complejos, donde la empatía y la reflexión resultan más útiles que el juicio inmediato.