👟💔 “MI PAPÁ SIEMPRE USABA LOS MISMOS ZAPATOS VIEJOS Y YO ME AVERGONZABA DE ÉL… HASTA QUE ENCONTRÉ LA CAJA DEBAJO DE SU CAMA Y ENTENDÍ POR QUÉ NUNCA SE COMPRÓ UNOS NUEVOS” 😭📦

👟💔 “MI PAPÁ SIEMPRE USABA LOS MISMOS ZAPATOS VIEJOS Y YO ME AVERGONZABA DE ÉL… HASTA QUE ENCONTRÉ LA CAJA DEBAJO DE SU CAMA Y ENTENDÍ POR QUÉ NUNCA SE COMPRÓ UNOS NUEVOS” 😭📦

👨‍👧🏠 **Yo quería un padre “moderno”, elegante. Él solo quería verme volar. Nunca supe que mis alas estaban hechas de sus suelas gastadas.**

***

Mi papá, Don Jacinto, era el conserje de mi escuela.

Eso ya era difícil para mí.

Pero lo peor eran sus zapatos.

Unos mocasines negros, deformes, con la suela despegada que él pegaba con cola loca cada fin de semana.

Yo tenía 15 años y la crueldad propia de esa edad.

—Papá, por favor, no te me acerques en el receso —le decía—. Me das pena con esos zapatos. Pareces vagabundo.

Él solo sonreía, una sonrisa mansa y cansada.

—No te preocupes, mija. Yo nomás te miro de lejitos.

Mis amigas estrenaban tenis de marca. Yo también.

Mis amigas iban a los viajes escolares. Yo también.

Nunca me faltó nada.

Libros, uniformes, la computadora para la tarea.

Pero mi papá… mi papá siempre traía la misma camisa deslavada y esos zapatos que hacían “clac-clac” cuando caminaba.

Me gradué de la universidad.

Me hice abogada.

El día de mi graduación, le dije:

—Papá, van a ir socios del bufete. Por favor, cómprate unos zapatos decentes. No me vayas a dejar en ridículo.

Él bajó la mirada.

—Sí, mija. Voy a ver qué hago.

Llegó a la ceremonia con los mismos zapatos viejos, pero boleados hasta que brillaban como espejos.

Yo me molesté tanto que apenas me tomé una foto con él.

Lo dejé en una mesa del rincón y me fui a celebrar con mis amigos.

***

Tres años después, papá murió.

Un infarto fulminante mientras barría el patio de la escuela.

Murió con sus zapatos viejos puestos.

Después del funeral, tuve que limpiar su cuartito.

Era un cuarto pequeño, austero.

Debajo de su cama, encontré una caja de cartón amarrada con un cordón.

Pensé que serían papeles viejos.

La abrí.

Adentro había decenas de recibos.

Recibos de mi colegiatura.

Recibos de mis libros de inglés.

Recibos de la computadora.

Recibos de mi vestido de graduación.

Y hasta el fondo… una libreta.

Era su diario de gastos.

Leí la última página, fechada dos días antes de mi graduación:

*”Hoy vi unos zapatos bonitos en el aparador. Cuestan 800 pesos. Se verían bien para la fiesta de mi niña. Pero le falta pagar el trámite del título. Son 1,200. Mejor pago el título. Mis zapatos aguantan otra boleada. Lo importante es que ella brille. Yo ya viví. Ella apenas empieza”.*

Me caí al suelo llorando.

Lloré abrazada a esa libreta.

Lloré abrazada a sus zapatos viejos que todavía estaban a un lado de la cama.

Repasé mi vida entera.

Cada vez que yo estrenaba algo… él renunciaba a algo.

Cada vez que yo comía pizza con mis amigos… él comía frijoles en su cuarto.

Esos zapatos no eran viejos por descuido.

Eran viejos por amor.

Eran la prueba de que él caminó sobre piedras para que yo pudiera caminar sobre alfombras.

***

Hoy soy una abogada exitosa.

Gano bien.

Podría comprarle mil pares de zapatos.

Pero ya no tiene pies para usarlos.

Tengo la foto de mi graduación en mi escritorio. Esa única foto que nos tomamos.

Ahora, cuando la miro, no veo unos zapatos viejos.

Veo los zapatos de un gigante.

Veo los pasos de un hombre que se quedó descalzo para darme el mundo.

Si tienes a tus padres contigo, fíjate en sus zapatos. Fíjate en su ropa.

A veces, lo que tú llamas “tacañería” o “mal gusto”… es simplemente el sacrificio silencioso de alguien que te ama más que a su propia imagen.

No esperes a encontrar una caja debajo de la cama para darles las gracias.

Cómprales esos zapatos.

O mejor aún:

Bésales los pies cansados que te abrieron el camino.

**COMPARTE EN HONOR A ESOS PADRES QUE DAN LA VIDA EN SILENCIO.** 👞❤️👨‍👧🙏