
¡CAOS EN LA HUASTECA! AUTORIDADES CATEAN SEMBRADÍOS: HALLAN NARCO-CAMPAMENTO CON 61 SICARIOS
La operación comenzó como cateo rutinario buscando plantíos de marihuana en la sierra de la Huasteca Potosina, esa región remota donde San Luis Potosí, Veracruz e Hidalgo se encuentran en montañas cubiertas de neblina y comunidades indígenas dispersas. Lo que autoridades estatales encontraron cuando helicópteros sobrevolaron coordenadas reportadas por campesinos fue efectivamente sembradío de cannabis, aproximadamente 10 haáreas escondidas entre vegetación densa.
Pero cuando equipos tácticos descendieron para erradicar plantas y arrestar a cultivadores, descubrieron que los sembradíos eran apenas fachada. Porque escondido en barranca natural a menos de 500 m de las plantas, completamente invisible desde aire sin conocer ubicación exacta, había campamento fortificado donde 61 sicarios del CJNG llevaban semanas preparándose para algo muy específico y ese algo quedó brutalmente claro cuando revisaron laptops y documentos encontrados en tiendas de campaña, listas con nombres, fotografías, domicilios,
Rutinas diarias de 122 personas, presidentes municipales de seis pueblos de la Auasteca, comandantes policiales, líderes comunitarios, periodistas locales, activistas, hasta sacerdotes católicos que habían hablado públicamente contra violencia del narco. Era lista de muerte masiva, planificada con nivel de detalle que sugiere meses de vigilancia y coordinación.
Mira, la Guazteca es región que raramente aparece en titulares nacionales sobre violencia del narco. No es Sinaloa, ni Jalisco, ni Michoacán. Es zona predominantemente indígena, económicamente marginada, donde Estado mexicano históricamente ha tenido presencia mínima y precisamente esa invisibilidad la hace valiosa para cárteles buscando territorio donde operar sin escrutinio.
El CJNG ha estado expandiendo control hacia estados del centro y noreste del país. Y La Huasteca representa corredor estratégico entre Golfo de México y Altiplano Central, pero tomar control de región como la Huasteca, donde comunidades tienen estructuras de autoridad tradicional fuertes y memoria histórica de resistencia contra imposiciones externas, requiere estrategia diferente que simplemente llegar con violencia.
requiere eliminar sistemáticamente a cualquiera que pueda organizar oposición, líderes municipales que podrían coordinar con autoridades estatales, comandantes policiales que tienen armas y entrenamiento, periodistas que podrían documentar atrocidades, activistas que podrían movilizar comunidades, sacerdotes que tienen respeto y autoridad moral.
Las listas encontradas en campamento documentaban exactamente ese plan. 122 objetivos divididos por categoría. Políticos incluía 13 presidentes municipales y regidores de municipios pequeños en San Luis Potosí, Veracruz e Hidalgo que conforman la huasteca. Seguridad listaba 23 comandantes y oficiales de policías municipales.
Medios contenían nombres de 11 periodistas que trabajan para medios locales o son corresponsales de medios regionales. Sociedad civil incluía nombres de activistas de derechos humanos, defensores de tierra, líderes de organizaciones campesinas. Religiosos listaba cinco sacerdotes católicos y dos pastores evangélicos conocidos por sermones contra violencia.
Y no era simplemente lista de nombres. Cada objetivo tenía dosier fotografías tomadas en secreto durante actividades diarias, direcciones de domicilios con mapas de acceso, rutinas documentadas. Sale de casa 6:30 de la mañana, lleva hijos a escuela, llega a oficina 7:45 de la mañana. Vehículos que conducen con placas y descripciones, nombres de familiares cercanos, lugares que frecuentan.
Es nivel de inteligencia que requiere vigilancia sostenida durante semanas o meses. Requiere red de informantes en comunidades reportando movimientos. Requiere capacidad de procesar y organizar esa información sistemáticamente y había cronograma de ejecución, documento que detallaba plan para eliminar a los 122 objetivos en lapso de 72 horas divididos en equipos de sicarios responsables de zonas geográficas específicas.
Sincronización de ataques para ocurrir simultáneamente en noche específica, aparentemente elegida para coincidir con festividad religiosa cuando muchos estarían en lugares predecibles. Era operación de limpieza diseñada para decapitar liderazgo de región completa en golpe único y brutal. Después de eliminar a 122 personas que podrían organizar resistencia, el CJNG podría imponer control sobre la Huasteca con oposición mínima.
Comunidades aterrorizadas, sin líderes, fragmentadas, serían incapaces de coordinar respuesta. Es estrategia que grupos armados han usado en conflictos alrededor del mundo. Ruanda en 1994 comenzó con listas similares de intelectuales, políticos, activistas Tutzsis, Yugoslavia en años 90. Colombia durante peor época de paramilitares, eliminación sistemática de liderazgo como preludio a control territorial.
Ver esa estrategia planificada para región de México, documentada con precisión burocrática aterradora, es recordatorio de qué tan oscuro puede volverse esto. Los 61 sicarios encontrados en campamento estaban armados como fuerza militar, fusiles de asalto para cada uno, granadas, lanzacohetes, chalecos antibalas, equipamiento de comunicación, vehículos todo terreno modificados para transitar terreno montañoso difícil.
y provisiones para campaña extendida, tiendas de campaña militares, sacos de dormir, raciones de comida, sistemas de purificación de agua. No eran pandilleros improvisados, eran operadores con entrenamiento evidente. Cuando autoridades irrumpieron en campamento, hubo resistencia, pero fue breve. Los sicarios evaluaron situación.
vieron que estaban superados numéricamente y tácticamente por fuerzas estatales que llegaron en helicópteros con visión completa del terreno y mayoría optó por rendirse. Cuatro intentaron escapar hacia monte y fueron capturados horas después por rastreadores. Solo dos resistieron con fuego sostenido y fueron abatidos.
Es decisión táctica que revela disciplina. Sicarios indisciplinados pelean hasta muerte o huyen caóticamente. Estos calcularon costos y se rindieron cuando resistencia era inviable. Sugiere comando y control profesional. El comandante del campamento, identificado solo como el huasteco, está siendo interrogado intensamente y según filtraciones de investigación está cooperando porque entiende que magnitud de lo planeado significa que si no coopera enfrentará cargos que lo mantendrán en prisión resto de su vida.
está proporcionando nombres de quién ordenó operativo, cómo fueron reclutados los sicarios, dónde obtuvieron armas, quiénes en comunidades locales proporcionaron información para los dosieres y esos nombres están generando arrestos en cascada. Informantes locales que pensaban que estaban simplemente reportando movimientos de personas sin entender para qué se usaría información.
Funcionarios municipales que proporcionaron datos de registros públicos, comerciantes que reportaban rutinas de clientes regulares. Red completa de colaboradores está siendo desenrollada y muchos están horrorizados cuando entienden lo que facilitaron. Pensaban que información era para extorsión o secuestro selectivo.
No imaginaban que contribuían a plan de eliminación masiva. Algunos genuinamente no sabían. Otros probablemente sospechaban, pero no querían saber. Y algunos definitivamente sabían y participaron voluntariamente por dinero o miedo. Deslindar responsabilidad entre esos niveles de complicidad va a ser trabajo de fiscales, pero está claro que operación de esta magnitud requirió red de soporte que fue mucho más allá de 61 sicarios en monte.
Para las 122 personas en listas, descubrimiento del campamento literalmente les salvó vidas. Muchos no sabían que estaban siendo vigilados, no sabían qué nombre estaba en lista de muerte del CJNG. La noticia llegó como shock absoluto. Autoridades estatales están proporcionando protección a objetivos de más alto perfil.
Presidentes municipales recibiendo guardias de seguridad, periodistas siendo reubicados temporalmente, sacerdotes aconsejado sobre precauciones. Pero proteger a 122 personas dispersas por región montañosa sin recursos infinitos es imposible logísticamente. Entonces, muchos están tomando decisiones dolorosas, presidentes municipales renunciando a cargos para los que fueron electos porque proteger sus vidas es más importante que servir términos.
Periodistas dejando profesión porque riesgo es insostenible. Familias completas migrando de región donde han vivido generaciones. Porque quedarse significa vivir con miedo constante. Es desplazamiento forzado que no genera titulares como cuando narco expulsa violentamente a comunidades enteras. Pero efecto es mismo. Gente obligada a abandonar hogares, trabajos, vidas porque crimen organizado hizo su territorio inhabitable.
Y para comunidades de la Aguasteca, descubrimiento genera terror incluso mayor que si masacre hubiera ocurrido, porque ahora saben que fue planeada, que estuvo a días o semanas de ejecutarse, que solo casualidad de que autoridades encontraran campamento la previno y que el CJNG, habiendo invertido recursos en planificar esto, probablemente no simplemente abandona objetivo.
podrían intentar de nuevo con mejor seguridad operativa, con venganza contra quienes frustraron plan original, con violencia incluso mayor para castigar a región por atreverse a resistir. Gobernadores de San Luis Potosí, Veracruz e Hidalgo sostuvieron reunión de emergencia coordinando respuesta. Prometieron presencia aumentada de fuerzas estatales en la Huasteca.
Anunciaron programas de protección para líderes comunitarios, pero son promesas que todos saben son difíciles de sostener porque la guasteca es vasta, montañosa, con comunidades dispersas conectadas por caminos precarios. Mantener presencia de seguridad suficiente para proteger región completa requiere recursos que estados simplemente no tienen.
Y problema más profundo, ¿cómo restauras confianza en comunidades que acaban de descubrir que vecinos, conocidos, posiblemente amigos, estaban reportando sus movimientos a organización criminal planeando matarlos? Esa traición fragmenta tejido social de maneras que operativos de seguridad no pueden reparar.
Comunidades indígenas de la Auasteca tienen historia de organización comunitaria fuerte, sistemas de gobierno tradicional, asambleas comunales, estructuras de autoridad basadas en respeto ganado no impuesto. Pero esas estructuras funcionan cuando confianza existe, cuando sabes que información compartida en Asamblea Comunal no será reportada a enemigos externos.
El CJNG atacó exactamente esa confianza al infiltrar informantes y recuperarla va a tomar años si es que ocurre. Hay demanda creciente de que gobierno federal intervenga con presencia de Guardia Nacional o Ejército, pero intervención militar tiene sus propios problemas. Soldados de fuera de región no conocen comunidades, idiomas indígenas, dinámicas locales.
Presencia militar puede generar tanto resentimiento como seguridad, especialmente en comunidades que históricamente han tenido relaciones tensas con Estado. No hay respuesta fácil, solo decisiones difíciles entre opciones malas. Los 61 sicarios capturados están siendo procesados con cargos que incluyen asociación delictuosa, posesión de armas prohibidas, conspiración para cometer homicidio, pero están enfrentando realidad de que evidencia contra ellos es abrumadora.
Fueron literalmente capturados en campamento con listas de personas planeando matar. No hay defensa creíble. Algunos están negociando con fiscales, ofreciendo información sobre estructura superior del CJNG a cambio de sentencias reducidas. Otros mantienen silencio, probablemente temiendo más a represalias del cártel que a sistema judicial mexicano.
Y las listas, esos documentos que detallan 122 objetivos, están siendo analizadas por peritos tratando de entender quién las compiló y por qué esas personas específicas. Porque selección revela lógica sobre cómo CJNG piensa sobre control territorial. No todos los presidentes municipales de la Auasteca están en lista, solo algunos.
¿Por qué esos específicos? Análisis sugiere que son aquellos que han hablado públicamente contra presencia del narco o que han coordinado con autoridades estatales en temas de seguridad. No todos los periodistas locales están listados. Solo aquellos que han cubierto violencia de narco críticamente o que han documentado quejas de comunidades.
Es elección que no es aleatoria, es estratégica, diseñada para eliminar oposición efectiva mientras deja en paz a quienes son pasivos o colaboradores. Y ese mensaje es tan aterrador como masacre misma, porque le dice a cualquiera en posición de liderazgo, habla contra nosotros y mueres, coopera y vives. Chantaje existencial que funciona porque alternativa está documentada en lista con tu nombre, fotografía y dirección.
Para México, este caso debería ser llamado de atención sobre vulnerabilidad de líderes locales en zonas rurales. Presidentes municipales de pueblos pequeños no tienen guardias de seguridad. Periodistas locales trabajan sin protección. Activistas operan con recursos mínimos y todos están en primera línea de conflicto con crimen organizado que tiene recursos masivos y voluntad de usar violencia extrema.
Proteger a estas personas requiere más que operativos ocasionales que descubren planes por casualidad. Requiere sistemas de protección sostenidos, mecanismos de alerta temprana, capacidad de reubicación cuando amenazas son identificadas. requiere inversión que actualmente no existe. Entonces te pregunto, ¿qué harías si tu nombre apareciera en lista como esas? ¿Renunciarías a cargo electo o trabajo para proteger tu vida? ¿Confiarías en promesas de protección gubernamental o huirías de región donde has vivido toda
tu vida? ¿Y qué responsabilidad tiene Estado cuando ciudadanos que sirven a comunidades se convierten en objetivos de muerte precisamente por ese servicio? Si este caso te hace valorar riesgo que líderes locales enfrentan en México del narco, dame like. Comparte porque 122 personas estuvieron a días de ser asesinadas y nadie hablaba de ellas hasta ahora.
Suscríbete para seguimiento cuando procesen a responsables, cuando descubran qué pasa con personas en listas, cuando veamos si CJNG intenta de nuevo. Comenta, sorprendido por planificación sistemática o ves esto como evolución natural del narco? ¿Cómo proteges a líderes locales sin militarizar regiones completas? ¿Y quién querría servir en gobierno local sabiendo que te convierte en objetivo? Activa campanita porque Hasteca descubrió que estaba en mira de limpieza masiva y esa cercanía con catástrofe debería cambiar. ¿Cómo entendemos qué
tan vulnerable es liderazgo local en zonas donde estado es débil y narco es fuerte?